Víctor Sánchez Baños / @vsanchezbanos

“La democracia necesita una virtud: la confianza. Sin su construcción, no puede haber una auténtica democracia”

-VICTORIA CAMPS (1941-?) FILÓSOFA ESPAÑOLA; CONSEJERA DEL CONSEJO DE ESTADO ESPAÑOL

Ayer les comenté la influencia total del Presidente de la República en la decisión de su sucesor, sea del partido que sea. No importa que se opositor y acabe con la estructura que construyó durante un sexenio. El objetivo es salvar el pellejo, ante cualquier clamor de enviarlo a la cárcel. En el paquete van no sólo el Líder del ejecutivo saliente, sino también su familia y sus más cercanos colaboradores “carnales”. Sus cómplices políticos, pues.

Un sexenio es suficiente para que los delitos prescriban, como ocurre en la mayoría de ellos a los 5 años.

¿Pero cómo influirá este sentimiento en la decisión que tome Andrés Manuel López Obrador sobre su sucesor? Por el que se incline, incluso por un opositor actual, recibirá todo el poder y todo el dinero, como ha ocurrido en la larga lista de presidentes que ha tenido el país.

¿Por quien se inclinará, por quien es su compinche de travesuras en la administración pública, por el compañero fiel de toda la vida, desde chiquititos, por el técnico o por el rudo de la política; tendrá un caballo negro tapado?

Lo único que me ha quedado claro al paso de los años es que el Presidente engaña con la verdad. Que en los últimos dos años ha impulsado a su compañera administrativa desde su paso por el Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

La apapacha, le hace reconocimientos, la impulsa para que vaya estado por estado, región por región, en una precampaña. Seduce políticamente a las mujeres con otra mujer, que podría darle resultado electoralmente.

Pero también saltó a la palestra su compañero de juventud e hijo de quien le deja la confidencialidad de sus propiedades. Se trata de Adán López, quien ahora en la Secretaría de Gobernación es un personaje de acaparó gran influencia, aunque no tiene el menor carisma para ganar una elección por carisma, aunque logró así ganar la gubernatura de Tabasco. Con todo el apoyo de López Obrador, quien lo acompañó varias veces a su campaña en su tierra natal.

Ahora están otros dos personajes que no han sido alumbrador por el poder presidencial, pero que quieren estar en la boleta del 2024. Marcelo Ebrard, quien se sacrificó por AMLO para la candidatura presidencial en el 2012, por el PRD. Andrés le agradeció su gesto con la cancillería este sexenio. Considerado como el técnico, por su preparación en el COLMEX, tendría ventajas en la administración pública, pero…

El otro personaje es Ricardo Monreal, quien es un político cuyo colmillo hace surcos. También la busca y su grupo interno en Morena es muy fuerte. En caso de no tener la bendición de Palacio Nacional, su capital político es importante y tendrían que negociar con él, quien podría emigrar a la oposición. No se les olvide que el World Economic Forum, en 1999 al ser electo gobernador de Zacatecas, lo ubicó entre los 50 líderes latinoamericanos que habrían de destacar en el tercer milenio. Este, pues.

LA OPOSICIÓN

En el PRI, los pollos no crecen a gallos. Aunque es justo recalcar que Enrique de la Madrid y Omar Fayad, gobernador de Hidalgo, tienen mucho capital y talento político-electoral. Alfredo del Mazo, si gana las elecciones del 2023, con un candidato opositor, sería una carta muy fuerte. Ahí se suma Alejandro Murat, de Oaxaca, quien es el más débil de todos. Es obvio que tendrían que ir en alianza con el PAN y PRD, para pintar en un proceso electoral, donde Morena tendría cierta ventaja; mucho menor a la que logró AMLO en el 2018. Ah, y de Alejandro Moren, Alito, presidente del CEN del PRI, solo hace bultito.

El PAN tiene una fuerza mayor al PRI. Sus candidatos tienen mayor relevancia ante el electorado que no quiere la Cuarta Transformación. Tiene personajes muy sólidos como los gobernadores de Querétaro, Mauricio Kuri, y de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez.

Tiene el control de sus estados y ventajas electorales. Con mas fuerza mediática esta Lilly Téllez, senadora. Con menos fuerza por sus problemas judiciales, está el góber de Tamaulipas, Francisco García. Claro que están apuntados el líder de la bancada panista en San Lázaro, Santiago Creel, foxista, así como el excandidato presidencial, Ricardo Anaya, con muchos contras.

Por Movimiento Ciudadano, a la cabeza va Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco. Le siguen Samuel García, el Ejecutivo de Nuevo León y atrás Luis Donaldo Colosio Jr., alcalde de Monterrey. La jugada maestra del mandamás en el partido naranja, Dante Delgado, sería aliarse con el PRI, PAN y PRD, en la oposición y sería difícil que Morena les gane.

Así pintan los primeros escarceos por la madre de todas las batallas: las elecciones presidenciales del 2024.

¿A quien le vas? ¿Quién creen que va a ganar? Y, repito, no son todos los que están, pero estos tienen espolones de gran calado.

Una recomendación a la oposición, como les dijo el mismo López Obrador, quien quiera ser candidato que se apunta; que se destape. De lo contrario, Morena, sea quien sea el elegido, les comerá el mandado.

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