La expresidenta transitoria de Bolivia Jeanine Áñez fue condenada este viernes a 10 años de cárcel por los sucesos de 2019 que ocurrieron entre el 10 de noviembre, día en el que Evo Morales renunció a la Presidencia del país, y el 12, cuando la entonces senadora asumió el poder de forma transitoria.

A las 21.30 hora local del viernes, el Tribunal Primero de Sentencia de La Paz anunció de manera virtual la condena contra Áñez por los delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y señaló que el texto completo de la resolución se dará a conocer en una audiencia el 15 de junio.

El juicio por el caso «golpe de Estado II» se debatió sobre las acciones de Áñez cuando era segunda vicepresidenta del Senado y asumió en 2019 la Presidencia de forma supuestamente irregular, según el Gobierno de Luis Arce y el partido gobernante, Movimiento al Socialismo (MAS), tras las renuncias de Evo Morales y de toda la línea de sucesión presidencial.

El Gobierno de Luis Arce celebró parcialmente este viernes la condena de 10 años de cárcel para Jeanine Áñez al considerar que se sentó un «precedente histórico», aunque también anticipó que es apenas el inicio de los procesos contra la exmandataria interina, a quien también enjuiciará por las muertes provocadas durante la crisis de 2019.

El Ministerio de Justicia señaló en un comunicado que «la sentencia es un precedente histórico para que no se vuelva a repetir un golpe de Estado a partir de la ruptura del orden constitucional», indica la nota.

Los principales líderes de la oposición, por su parte, rechazaron una sentencia por parte de una Justicia politizada. «El masismo acaba de cometer uno de los crímenes políticos más infames de la historia boliviana, al usar al sistema de justicia servil para condenar sin ninguna prueba ni delitos a una expresidenta constitucional», escribió en Twitter el expresidente boliviano Carlos Mesa (2003-2005). «El retroceso de la democracia y del estado de derecho es vergonzoso», agregó el también líder de la alianza opositora Comunidad Ciudadana.

Carolina Ribera, hija de Áñez, dijo a la agencia Efe que este «juicio ha sido grosero» y que al momento del anuncio de la sentencia la expresidenta interina se encontraba sin ninguno de los abogados, que al igual que todas las partes escucharon la determinación por vía virtual.

En su última declaración este viernes en la mañana, Áñez manifestó que «el poder político a mí lo que está haciendo es vengarse». «Me han negado el derecho a estar presente hasta en mi propio juicio, si es que así puede llamársele a este simulacro. Me han negado todo y tratado peor que a nadie pero fui, soy y seré la Presidenta Constitucional que asumió su deber tras la huida del cobarde», denunció.

Dijo, además, que no tenía la «ambición» de asumir la Presidencia y que solo cumplió su deber y que, a su juicio, el «único ambicioso» fue el expresidente Evo Morales «que no respetó la Constitución» desde 2016 cuando hizo caso omiso a los resultados de un referéndum que le negaban un cuarto mandato consecutivo.

Áñez tuvo que enfrentar todo el juicio de manera virtual desde la cárcel, pues según las autoridades era una medida preventiva por la pandemia y luego argumentó que existía un «riesgo de fuga», pese a los insistentes pedidos de su defensa para que pudiera asistir personalmente a las audiencias.

La expresidenta transitoria deberá cumplir la condena en la cárcel de Miraflores, donde está detenida de manera preventiva desde hace más de un año.

De presidenta a la cárcel

El «calvario» de Áñez empezó el 13 de marzo de 2021 cuando en un operativo, encabezado por el comandante general de la Policía Boliviana, Jhonny Aguilera, y varios funcionarios de la Fiscalía, fue arrestada en su natal Beni y luego fue llevada a La Paz en un avión militar bajo un fuerte resguardo policial.

En principio, la Justicia le abrió una causa por los delitos de sedición, terrorismo y conspiración por la crisis postelectoral de 2019 que derivó en la renuncia del entonces presidente Evo Morales, que para el oficialismo fue un «golpe de Estado». De ese caso se derivó el proceso «golpe de estado II», por el que ayer fue condenada.

El encarcelamiento de Áñez ha estado marcado por problemas en su salud como hipertensión, crisis nerviosas y depresión, con momentos en los que se provocó lesiones o la huelga de hambre que mantuvo por más de dos semanas para exigir poder defenderse en libertad.

Jeanine Áñez asumió el 12 de noviembre de 2019 el mando interino del país como segunda vicepresidenta del Senado, dos días después de que la renuncia de Evo Morales y de todos los funcionarios en línea de sucesión Presidencial.

Áñez era, hasta ese entonces, una política con poca relevancia que tuvo que activar el mecanismo de sucesión, sin el quórum necesario en el Parlamento, donde la mayoría le pertenecía al MAS, acción que fue respaldada en su momento por el Tribunal Constitucional tras una interpretación a la norma sobre casos de vacío de poder.

La defensa de la exmandataria así como la Fiscalía, el Ministerio de Gobierno y la Procuraduría del Estado ya han confirmado que apelarán el fallo.

El Tribunal también anunció una sentencia de 10 años de cárcel contra el excomandante de las Fuerzas Armadas Williams Kaliman, y el excomandante de la Policía Yuri Calderon, de quienes se desconoce su paradero, y, además, otros cuatro exmiembros de las fuerzas fueron condenados a penas de entre cuatro y dos años.

Por La Vanguardia