Cadena perpetua irreductible. Tras diez meses de juicio, Salah Abdeslam, el principal acusado por los atentados de noviembre de 2015 en París, incluido el de la sala de conciertos Bataclan, ha conocido la sentencia. Es la más dura el código penal en Francia y sólo deja una mínima posibilidad de acceder a libertad condicional a partir de los 30 años de condena cumplida.

Además de Abdeslam, 18 de los 19 procesados en el juicio han sido condenados con penas de hasta 30 años de cárcel.

Este martes, en su último turno de palabra Abdeslam, negó ser un «asesino» a pesar de la responsabilidad que sí le atribuye la Fiscalía, que había pedido cadena perpetua para el único superviviente de la célula terrorista.

«No soy un asesino. Si me condenáis por asesinato, cometeréis una injusticia», dijo Abdeslam, que se limitó a reconocer «errores» en su comparecencia final ante el Tribunal Penal Especial de París, presidido por Jean-Louis Périès, escenario de un proceso judicial sin precedentes en Francia.

Abdeslam, de 32 años, ciudadano francés nacido en Bruselas es el único sobreviviente de la célula yihadista de 10 hombres que perpetró los atentados.

130 muertos

En él, se ha examinado la responsabilidad de una veintena de acusados en una cadena de atentados que dejó más de 130 muertos, 90 de ellos en la sala de conciertos Bataclan.

Los ataques reivindicados por el Estado Islámico comenzaron cuando los terroristas suicidas atacaron el exterior del Stade de France la noche del viernes 13 de noviembre de 2015, seguidos de tiroteos desde vehículos en movimiento y atentados suicidas con bombas contra cafés y restaurantes. Finalmente, un ataque con arma de fuego en el teatro Bataclan durante un concierto de rock de Eagles of Death Metal mató a 90 personas.

La Fiscalía había pedido para Abdeslam la pena más dura, la cadena perpetua, una opción a la que se oponía tanto el acusado como sus abogados, que la semana pasada describieron esta hipotética sentencia como una «pena de muerte social», según ‘Le Figaro’.