El grupo plural del Senado de la República propuso este miércoles 7 de julio que los dos sacerdotes jesuitas asesinados por el crimen organizado, el pasado 20 de junio en una comunidad serrana de Chihuahua, sean galardonados con la Medalla Belisario Domínguez 2022, la máxima condecoración que puede obtener un ciudadano mexicano por parte del Congreso.

A través de una carta dirigida a Olga Sánchez Cordero, presidenta de la Mesa Directiva del Senado, argumentaron que premiar post mortem a Javier Campos Morales y a Joaquín César Morelos Salazar, mandaría un mensaje de “paz” entre el Estado y la Iglesia Mexicana.

“Premiar a esos sacerdotes jesuitas será un llamado a la reconciliación pacífica que tanto necesita nuestro País. El Senado de la República mandaría un signo de encuentro, en medio de tanto odio, violencia, sangre y temor”.

Lo anterior en referencia a las descalificaciones que ha emitido durante sus conferencias matutinas el presidente Andrés Manuel López Obrador a los clérigos que le han exigido que modifique su plan contra la violencia, pues aseguró que no alzaron la voz durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

“México debe tener un gobierno laico, sin duda, pero debe gozar de las garantías fundamentales de libre pensamiento y libertad religiosa”.

“Nadie debe imponer a nadie una manera de relacionarse con su dios, o de no relacionarse con ninguno. El gobierno en turno debe aceptar, tolerar o respetar sin cortapisas, la creencia individual divina de todos los mexicanos y garantizar, sin pretextos, el respeto a la vida plena de todos sus habitantes”, se lee en la misiva.

El oficio fue firmado por las senadoras Alejandra León Gastelum y Nancy de la Sierra Arámburo, así como los senadores Gustavo Madero, Emilio Álvarez Icaza y Germán Martínez Cázares.

De acuerdo con los legisladores, si se acepta la propuesta se honrará más al Senado que a los mexicanos que dieron su vida en la Sierra Tarahumara, y lo hacían sin esperar nada a cambio.

Según las investigaciones de la Fiscalía de Chihuahua, el pasado 20 de junio José Noriel Portillo Gil El Chueco, quien es cabecilla de Gente Nueva, brazo armado del Cártel de Sinaloa, arribó a un hotel de la comunidad de Cerocahui, en el municipio de Urique, y luego de interactuar con Pedro Eliodoro, guía de turistas, lo privó de su libertad. Sin embargo, logró escapar hasta llegar policontundido a la iglesia, donde los sacerdotes Javier y Joaquín lo auxiliaron.

Por lo anterior, el líder criminal decidió abatirlos y llevarse sus cadáveres en la caja de una camioneta.

Fuente: Infobae