El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) rechazó la validez de los mensajes de WhatsApp presentados como prueba por la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en el Caso Ayotzinapa.

Carlos Beristain, integrante del grupo, señaló que existieron diferentes inconsistencias en el caso, como que no es posible encontrar quién configuró la cuenta de WhatsApp, al igual que en la escritura.

Agregó que en las capturas de pantalla se incluyeron elementos como la opción para hacer una videollamada, aunque esta no estaba habilitado al momento de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, ocurrida en septiembre de 2014.

Francisco Cox, integrante del GIEI, rechazó que la invalidez de los chats no representen una nueva verdad histórica sobre el caso, aunque subrayó que son “torpeza” por parte de las autoridades.

Cox remarcó que las capturas de pantalla no pueden ser utilizadas para un proceso judicial pues son tantas las inconsistencias que no se pueden admitir como pruebas.

Por esto, pidió que se investigue quién entregó estas imágenes, ya que, al no poderse comprobar el origen, no es posible saber si estas fueron inventadas o no.

Las conclusiones preliminares del caso Ayotzinapa

De acuerdo con el documento presentado hace algunas semanas, los 43 normalistas de Ayotzinapa murieron en 2014.

“Todos los testimonios y evidencias acreditan que estos fueron arteramente ultimados y desaparecidos”, dijo Alejandro Encinas, subsecretario de Gobernación, en agosto de este año.

Según el informe, la orden de desaparecer a los estudiantes se dio alrededor de las 22:45 horas del 26 de septiembre de 2014, después de que los normalistas fueran perseguidos y golpeados.

“En todo momento, las autoridades federales, estatales y municipales tuvieron conocimiento de la movilización de los estudiantes desde su salida de la Escuela Normal Isidro Burgos hasta su desaparición, y sus acciones, omisiones y participación permitieron la desaparición y ejecución de los estudiantes, así como el homicidio”, agregó.

Fuente: el fianciero