Francisco Garfias

Lo que nos faltaba. Los militares ya están a cargo de la seguridad del Metro de la Ciudad de México. Como si con ello exorcizaran los fatales accidentes que le han costado la vida a 29 personas y han dejado más de 200 heridos, en espacio de dos años. La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, pidió al Presidente el apoyo de la Guardia Nacional. López Obrador atendió de inmediato la solicitud. Ya están más de seis mil elementos. ¿No harán más falta en Colima, Guanajuato, Michoacán, Sinaloa y Zacatecas que en el Metro? Es pregunta al Ejecutivo. La presencia de militares en el Metro refuerza la tesis de sabotaje que, tanto la jefa de Gobierno como el Presidente, utilizan para tapar la falta de mantenimiento en ese sistema de transporte que utilizan diariamente cinco millones de capitalinos. Esa falta de mantenimiento quedó al descubierto en la conclusión del peritaje que la empresa noruega DNV, contratada por el gobierno de la ciudad, hizo del accidente de la L12 del Metro. De enero de 2021 a la fecha se han producido tres accidentes fatales en el Metro: el incendio en el Centro de Control (un muerto y 30 intoxicados), el desplome en la Línea 12 (27 muertos y 79 heridos) y el choque en la Línea 3 (un muerto y 106 heridos).

El cuento del sabotaje no se lo tragó la ingeniera y senadora del PAN, Xóchitl Gálvez. “Es para lavarle la cara a la jefa de Gobierno. Una manera de salvarla, porque está descarrilada por su falta de capacidad técnica para resolver este problema”, nos dijo. Agregó: “Si hay los recursos, como sostiene la jefa de Gobierno, por qué hay tantos fallos. Hay un problema grave en inversión. Lo están haciendo en la Línea 1, pero se tiene que hacer en el resto del Metro. En lugar de pedirle al Presidente la GN, le hubiese pedido recursos extraordinarios para cambiar los sistemas de seguridad que ya son obsoletos. Es un tema técnico. No es un tema de militarizar el Metro. Meten a los militares para apuntar la tesis del sabotaje y para quitarle el celular al que grabe, para intimidar al que reporte alguna anomalía”.

La expanista Laura Ballesteros, especialista en temas de movilidad, coincide con Xóchitl: “Es una manera de decir ‘no es culpa nuestra’. Es un sabotaje y mandaremos al Ejército para que los vigilen’. La verdad es que la incapacidad y la falta de inversión en mantenimiento es por lo que lo tienen así. Decrecimiento en inversión y subejercicios”.

La exintegrante de la Comisión de Movilidad y Transporte del Congreso de la CDMX hizo notar que en la 4T desaparecieron el fondo de capitalidad, que se daba a la ciudad en su condición de capital del país. “Eran más o menos tres mil millones al año. Entre el 15 y el 20% se destinaba al mantenimiento del Metro”, dijo.

* Confirmado el acuerdo bipartidista que adelantamos en esta columna el pasado 22 de diciembre: el PAN se queda con la candidatura presidencial y la CDMX en 2024, a cambio de que el PRI encabece en el Estado de México y Coahuila en 2023.

¿Y el PRD? “No estamos de acuerdo. No pueden asignarse las candidaturas como un mero reparto de cuotas. Debe decidirse esto junto con la sociedad civil”, nos dijo ayer Jesús Zambrano, presidente de ese partido. El jefe perredista desconoce como “acuerdo de la coalición” el reparto de las candidaturas anunciado por sus pares del PAN, Marko Cortés, y del PRI, Alejandro Moreno.

Ese acuerdo se hizo público en la conferencia de prensa que ofrecieron ayer los tres líderes de la alianza Va por México, para ratificar que van juntos en el Estado de México, con Alejandra del Moral, y en Coahuila, con Manolo Jiménez.

“¿Qué sigue?”, preguntó Zambrano. “Buscar ponernos de acuerdo entre los tres y esperar a ver qué dicen las organizaciones de la sociedad civil”, se respondió. Para 2024, Zambrano propone que se forme un comité de ciudadanos sin partido que participe en la evaluación de  los postulantes a la candidatura presidencial.  Ángel Ávila, representante del PRD ante el INE, fue al grano: “Vamos a ir juntos en 2023, pero si no hay un cambio de método en la selección de candidatos, en el 24 nosotros no vamos”. 

En la citada conferencia, Marko Cortés detalló los acuerdos con uno de sus aliados: este año será el PRI el que defina a los candidatos, en el Estado de Coahuila y en el Estado de México. En 2024 será el PAN quien “sigle” el proceso democrático (?) para la Presidencia de la República y la Ciudad de México.

Para suavizar el impacto de la decisión cupular, Cortés tuvo el cuidado de agregar que en todos los casos queda garantizado que en el proceso podrá participar cualquier ciudadano “con o sin militancia”, a condición de que sean perfiles muy competitivos. Alito ratificó el acuerdo negociado con el PAN, pero dijo que no fue decisión de él, sino del Consejo Político Nacional. “Lo aclaro, porque luego hay muchos pendencieros que dicen otras cosas”. Convenientemente se le olvidó mencionar que él controla el citado consejo.

Publicado en excelsior