El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso central y se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas que producen dopamina, un neurotransmisor esencial para la regulación de los movimientos y la coordinación muscular. Es una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo, y se espera que su incidencia aumente en las próximas décadas debido al envejecimiento de la población.

El médico cirujano adscrito a la Clínica Multidisciplinaria de Salud de la Universidad Autónoma del Estado de México, Mario Gutiérrez Arana, ha hecho un llamado a las personas adultas mayores para que presten atención a los síntomas que pueden indicar la presencia de la enfermedad del Parkinson, como la rigidez muscular, el temblor en reposo o la lentitud en la realización de movimientos.

Según el experto, uno de los principales desafíos que enfrenta el sistema de salud en relación con esta enfermedad es que muchas personas confunden sus síntomas con los procesos naturales de envejecimiento, lo que puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuados.

Es importante destacar que aunque no existe una causa precisa para la enfermedad del Parkinson, hay varios factores de riesgo que pueden influir en su aparición, como el envejecimiento, la exposición a ciertos productos químicos y, sobre todo, la presencia de antecedentes familiares directos.

Por lo tanto, Gutiérrez Arana recomienda que las personas mayores de 40 años, y en particular aquellas que superan los 60 años, estén alerta a los síntomas de la enfermedad y acudan a un chequeo médico si los experimentan, especialmente si tienen familiares con la enfermedad.

El especialista también enfatizó la importancia de mantener un estilo de vida saludable, ya que puede ayudar a controlar los síntomas de la enfermedad. Algunas de las recomendaciones que dio son el ejercicio físico regular, la alimentación equilibrada y la reducción del consumo de alcohol y tabaco.

En la Clínica Multidisciplinaria de Salud de la UAEMéx, se ofrecen consultas médicas de chequeo general para determinar si es necesario que el paciente sea referido a un especialista en neurología. Es importante recordar que un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida de las personas afectadas por esta enfermedad.