En el marco del Día Mundial del Perro, México se enfrenta a una preocupante realidad: ocupa el primer lugar en maltrato animal en América Latina y el tercero a nivel mundial. Esta alarmante situación ha sido lamentada por Nadia Ramírez Velázquez, académica de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia del Centro Universitario Amecameca de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx). En este día de conmemoración, es importante reflexionar sobre la profunda relación que hemos construido con estos fieles compañeros a lo largo de la historia y cómo podemos asegurarles una vida digna y llena de amor.

Los perros, esos increíbles superhéroes sin capa ni máscara, se han convertido en los compañeros por excelencia del ser humano. Dotados de poderes asombrosos, pueden escuchar ondas de sonido imperceptibles para nosotros y poseen un olfato miles de veces más sensible. Su habilidad para interpretar el lenguaje corporal y las microexpresiones les permite detectar emociones humanas como el miedo, el enojo, la tristeza y la felicidad, lo que los convierte en seres excepcionales capaces de brindar un apoyo incondicional.

A lo largo de la historia, los perros han sido mucho más que simples compañeros, desempeñando tareas vitales como policías, rastreadores de personas, rescatistas y rastreadores de sustancias prohibidas. Sin embargo, su papel más relevante es el de ser compañeros invaluables para innumerables personas y familias. Su lealtad, incondicionalidad, confianza, agradecimiento y resiliencia nos enseñan valiosas lecciones sobre el significado de la amistad y el amor.

A pesar de todas estas cualidades admirables, los perros son vulnerables y dependen de los humanos para sobrevivir en un mundo que a menudo puede ser hostil hacia ellos. Su incapacidad para cuidarse y protegerse de la maldad del hombre los hace especialmente susceptibles al maltrato y el abandono. Es nuestra responsabilidad como sociedad garantizarles una vida digna y protegerlos de los peligros a los que se enfrentan.

La académica Nadia Ramírez Velázquez nos insta a aprovechar la conmemoración del Día Mundial del Perro como una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de darles la mejor vida posible. Su esperanza de vida es significativamente más corta que la nuestra, por lo que cada momento que compartimos con ellos es invaluable.

Una de las acciones más relevantes que podemos emprender es ayudar a los perros que lo necesitan. Esto puede implicar brindar apoyo a aquellos que viven en la calle, heridos o abandonados. Además, es fundamental promover campañas de concientización entre nuestros amigos, vecinos y familiares, para que juntos podamos ser agentes de cambio en la protección animal.

El problema del maltrato y el abandono de los animales no debe recaer únicamente en las protectoras de animales, los veterinarios o el gobierno. Es una cuestión social que nos compete a todos. Cada individuo puede hacer una diferencia, y es necesario que todos participemos activamente en cambiar las condiciones en las que viven nuestros amigos peludos.