En el corazón del Estado de México, en el campus de Temascaltepec de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), se encuentra una historia de superación y compromiso que ha inspirado a generaciones de estudiantes y ha dejado una huella indeleble en la comunidad universitaria. Esta historia se enmarca en la vida de Delia Colín Morales, una Ingeniera Agrónoma Zootecnista y Maestra en Educación Superior que ha dedicado su vida a la educación y al servicio a la comunidad.
Delia Colín Morales nos cuenta que su vínculo con la UAEMéx comenzó desde temprana edad gracias a la labor de sus padres. Su padre se dedicaba a la producción de nieve, mientras que su madre, conocida afectuosamente como Doña Nieves, vendía nieves y chicharrones afuera del campus. Esta peculiar situación no solo les permitió mantener a su familia, sino que también les brindó una oportunidad única para acercarse al ambiente universitario.
En palabras de Delia, «Mi padre hacía nieve y mi madre la vendía afuera del campus. Generalmente nosotros la acompañábamos y fue el contacto con el ambiente universitario lo que motivó a mis hermanos y a mí a realizar estudios de nivel superior». Este contacto cercano con la universidad y su comunidad impactó profundamente a Delia y sus hermanos, y los motivó a buscar la excelencia educativa que su padre anhelaba.
El sueño de su padre era claro: quería que sus hijos estudiaran en la UAEMéx y se convirtieran en ingenieros agrónomos zootecnistas. Este deseo, combinado con el apoyo constante de Doña Nieves, quien no solo vendía delicias asequibles a los estudiantes, sino que también los aconsejaba y apoyaba en momentos difíciles, fue un faro de inspiración para muchos. Delia recuerda a estudiantes que, en tiempos difíciles, eran beneficiados por la generosidad de su madre. «Cuando no tenían dinero, les regalaba chicharrones y nieve; además, siempre estaba dispuesta a escucharlos, a aconsejarlos, a apoyarlos. A veces traían comida y comían con ella», dijo con una sonrisa en el rostro.
Delia no se limitó a observar desde la distancia. Estudió en la Escuela Preparatoria ubicada junto al campus universitario, lo que le permitió apreciar de cerca las actividades de los universitarios. Escuchar las historias de éxito de los estudiantes y conocer a personas inspiradoras como Heidi, una joven decidida que participaba en jaripeos montando vaquillas, la motivaron a seguir una carrera universitaria. Así, su camino hacia la Ingeniería Agrónoma Zootecnista tomó forma.
Su hermana, que ya estudiaba en el Centro Universitario, compartía con Delia las emocionantes experiencias que vivía, desde los viajes hasta las festividades como los jaripeos y las quemas. Todo esto la llenaba de ilusión y fortalecía su deseo de seguir una educación superior.
Delia finalmente se unió a la UAEMéx en el campus de Temascaltepec como parte de la Generación 1993-1998. En ese momento, la universidad era una comunidad unida, y los estudiantes se cuidaban mutuamente. Su licenciatura fue una experiencia de vida que la marcó profundamente. «Entramos 15 alumnos, 10 hombres y 5 mujeres, y egresamos 13, las 5 mujeres y solo 8 hombres. Conocí gran parte de la República Mexicana, sistemas de producción de muchos lugares. Todos nos cuidábamos mutuamente y fue entonces cuando nació mi gusto por las pequeñas especies, principalmente los conejos y las aves», compartió Delia.
Después de graduarse, Delia Colín Morales se unió a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (SEDAGRO) antes de regresar a su alma mater, la UAEMéx, en el año 2000. En su regreso, recibió una capacitación integral en áreas clave como química orgánica, microbiología, bromatología, suelos, parasitología y edafología. Hoy en día, desempeña un papel vital como encargada del Laboratorio de Suelos, los reactivos químicos e imparte asignaturas como Química y Sistemas de Producción de Conejos.
Su relación con los estudiantes se basa en la confianza y el respeto mutuo. Como tutora, se esfuerza por brindar a cada estudiante su tiempo y espacio, ayudándolos a alcanzar su máximo potencial en el ámbito académico. Además de las labores docentes, Delia administra actividades de servicio social, prácticas profesionales y estancias de investigación. Como encargada del área cunícula de la posta, se encarga de las investigaciones y cuidados de conejos, lo que demuestra su profundo compromiso con la educación y la investigación.
Con 24 años de servicio en la UAEMéx y dos años adicionales en el Gobierno del Estado, Delia se encuentra en la etapa de acercarse a la jubilación. Sin embargo, no piensa en retirarse sin dejar una huella duradera. Sus planes futuros incluyen el establecimiento de un taller de curtido y productos artesanales de piel en el Centro Universitario Temascaltepec. Esta iniciativa se alinea perfectamente con las actividades de una zona ganadera, donde los estudiantes tienen un contacto directo con pieles de conejo, borrego y otras especies.
La historia de Delia Colín Morales es un ejemplo de dedicación, compromiso y amor por la educación. Su vida ha sido moldeada por las experiencias en la UAEMéx y su relación cercana con la comunidad universitaria. A través de su trabajo como catedrática y su compromiso con los estudiantes, ha dejado una marca imborrable en la institución. Su legado es un recordatorio de cómo una comunidad puede inspirar a generaciones enteras a seguir el camino de la educación superior y el compromiso con la sociedad.

