+ Habrá crisis laboral por cambios a la Ley laboral para imponer la jornada de 40 horas.

+ insisten en hacer realidad un “berrinche” que podría dejar un aumento en el desempleo y aumentar el número de pobres.

+ Al parecer la supuesta búsqueda por “mejorar la situación de los trabajadores” se verá reflejada en un aumento en el desempleo y cambios significativos en las relaciones obrero patronales.

Luis Serieys Zárate

Ciudad de México

22/11/2023

ANTE UN PANORAMA DIFICIL frente a las “ocurrencias” del Presidente López Obrador que busca a toda costa aumentar las listas de pobres a los cuales utilizar para imponer su voluntad antes los aspiracionistas, el Congreso de la Unión pretende a la “brevedad posible” modificar las leyes laborales e imponer la semana de 40 horas.

El tema que es una discusión que se tiene desde la década de los 90 en que con Fidel Velázquez Sánchez al frente de la Confederación de Trabajadores de México y del Congreso del Trabajo ya traía un encontronazo más entre los trabajadores y los dueños del capital porque hay dos vertientes en éste asunto de reducir las jornadas laborales.

La primera tiene que ver con que en aquella época de las grandes centrales obreras que encabezaban la defensa de los derechos laborales se hablaba de la posibilidad de crear nuevas fuentes de empleo al reducir las jornadas laborales a 40 horas por semana porque los patrones tendrían que contratar más personal.

La segunda es la del lado opuesto, los patrones que tendrían que reducir las horas de trabajo, pero también reducir las prestaciones laborales para poder crear las nuevas fuentes laborales que también podrían verse afectadas por nuevas formas de contratación.

Esas posturas en la época de Felipe Calderón fueron resueltas de cierta manera cuando se logró la aceptación de las empresas de “outsourcing”, una propuesta heredada por los anteriores gobierno que buscaban resolver los problemas de la falta de empleo con puestos de trabajo mal pagados y que eran independientes de las empresas donde se laboraba.

Así buscaban cerrar la brecha de un déficit de más de 2 millones y medio de empleos, aunque los empresarios pronosticaban para el año del 2012 la creación de más fuentes de trabajo a pesar de que analistas internacionales afirmaban que los programas de empleo público no eran la forma de resolver el problema de precarización del mercado laboral.

En este espacio siempre criticamos la forma en que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos fijaba en acuerdo del Gobierno con los empresarios aumentos anuales al salario mínimo con base en porcentajes de inflación que soñaban tener al año siguiente no con base en los resultados de la inflación del año que terminaba, por eso los salarios perdían cada año más poder adquisitivo.

En ese tenor en aquellos años la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) que encabezaba Isaías González Cuevas, hablaba de que: “Pobreza y desigualdad social se combaten con acciones de gobierno vinculadas al desarrollo económico y en ese sentido se deberá avanzar en la próxima administración federal para garantizar una mejor calidad de vida a millones de mexicanos que ahora enfrentan frustración y desesperanza por desempleo galopante y bajos salarios”.

Ahí está el quid del asunto, crear esperanzas de nuevos empleos al invertir el Presupuesto del país en crear empresas productivas, no en regalar dinero para mantener en el desempleo a quienes esperan cada dos meses por los beneficios de los Programas de hoy, los del Bienestar.

Un reflejo de ese problema, junto con los que planteaban hace 30 años trajeron como resultada muchos problemas en países débiles de la Comunidad Europea como en ese momento eran España y Grecia que veían día a día protestas de millones de trabajadores que rechazaban los cambios a sus leyes laborales donde les reducirían sus beneficios contractuales y los de acceso a la salud.

Hoy los diputados federales que convocaron a un parlamento abierto para analizar el asunto de cambiar la Ley Federal del Trabajo para imponer las jornadas laborales de 40 horas, podrían traer consigo los mismos problemas que hace 30 años vivieron españoles y griegos.

La diferencia hoy es que ya los sindicatos en México están tan debilitados que ni siquiera sus dirigentes sacan la cara para opinar sobre las acciones de gobierno, que dicho sea de paso, en el pasado no tan lejano (unos 30 años), eran la práctica diaria para influir en la toma de decisiones de los gobernantes – aunque en aquella época tenían suficiente diputados para oponerse a esas modificaciones, de lo que hoy carece el Movimiento Obrero-.

Ese es un punto que en este espacio también hemos hablado en múltiples ocasiones  – y que pueden consultar en https://desindicatos.blogspot.com/, Blog que se publicó diariamente entre el 2011 y el 2019- que es el problema de la sustitución de la representatividad de los ciudadanos que pasó de los sindicatos a las organizaciones de la sociedad civil.

Antes, los sindicatos como un sector importante de la sociedad conseguían con las negociaciones directas entre los Presidente y Fidel Velázquez Sánchez por 40 años, prestaciones sociales, muchas de las cuelas sobreviven actualmente como son el INFONAVIT, FONACO e incluso el IMSS, pero hoy por hoy no hay quien realice esas negociaciones o como antaño “hagan temblar al gobierno con la amenaza de una huelga general”.

Pero en fin, ahora vemos a unos sindicalistas desaparecidos de la vida pública, sólo “cachando” golpes como malos boxeadores y unos patrones preocupados porque sus ganancias se van a ver reducidas si se reducen las horas laborales a sólo 40, lo que los obligarías a ver la producción desde ángulos diferentes y que podrían hacer volver esquemas muy similares a los de las “outsourcings”, con jornadas con pagos por hora y sin prestaciones sociales.

Los propios empresarios en el ya mencionado parlamento abierto advirtieron de ese problema que se une a los aumentos importantes que se dan ahora a los salarios mínimos, lo que deja a los capitales productivos muy dañados y sin que se impulsen nuevas empresas productivas desde el sector público, hoy sólo se piensa en los “nearshoring” como alternativa a la creación de empleos, pero no con capitales productivos nacionales, sino de empresas extranjeras que sólo ven los beneficios de tener todas las facilidades para instalarse “en el patio trasero de Estados Unidos”.

Es aquí en donde hablaremos de que las principales y nuevas centrales obreras apoyadas por la izquierda morenista entran en escena, hay una que encabeza el criticado senador Napoleón Gómez Urrutia, heredera del que una vez fue el poderoso sindicato minero que heredó de su padre Napoleón Gómez Sada, proponiendo los cambios a la Ley Federal del Trabajo.

O la otra confederación encabezada por Pedro Haces que con una visión más moderna del sindicalismo ya se acercó a las empresas asiáticas con miras a aprovechar en beneficio de su organización y sus representados la instalación de los mencionados grupos empresariales que quieren estar cerca del vecino del norte para exportar sus productos.

El problema vendrá con los dueños de los capitales nacionales que ya abierta o veladamente, los hay de todos, ya amenazan con buscasr cambios en los esquemas laborales para desaparecer los contratos laborales por jornada de 8 horas diarias para crear esquemas de pago por hora trabajada, dejando a criterio del trabajador cuantas horas quieren laboral, con la subsecuente consecuencia de perder la seguridad social, la antigüedad y las prestaciones de un Contrato Colectivo.

AHORA BIEN EL COORDINADOR  de los diputados de MORENA en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier Velazco, ya habla de mover los hilos del trabajo parlamentario para que la próxima semana se tenga la discusión en comisiones y en el Pleno cameral para modificar la Ley e imponer la jornada de 40 horas semanales de trabajo.

De acuerdo con varios medios de comunicación, en una entrevista a su llegada al Palacio Legislativo de San Lázaro hizo el anuncio de que buscarán acelerar el trabajo legislativo, primero con la Comisión de Puntos Constitucionales para dictaminar el proyecto con las modificaciones pertinentes.

Y posteriormente llevar la propuesta al Pleno de los diputados para que se vote el cambio, aunque se cuidó de aclarar que los comentarios a través de las Comisiones de Seguridad Social, Trabajo y la propia de Puntos Constitucionales los legisladores los puedan hacer llegar a la dictaminadora.

Lo que es un hecho es que la propuesta que llegue al Pleno de la Cámara Baja,

Tendrá problemas para conseguir el apoyo de todas las bancadas, sobre todo si se intenta como con otros temas, realizar una reforma Constitucional que requiere de una mayoría calificada que no tiene el grupo parlamentario de MORENA y sus aliados como para considerar que podrá ser aprobada en este mismo periodo ordinario de sesiones.

Ahí vendrá un nuevo enfrentamiento entre las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión que acatan sin chistar las órdenes que vienen de Palacio Nacional y los partidos de oposición, sobre todo cuando se den cuenta que es una medida que a la larga no resolverá el problema de desempleo que según datos del propio Gobierno Federal está alrededor de los 2.5 millones de pesos, una cifra muy similar a la que teníamos en el sexenio de Felipe Calderón.

Aunque no dudaría en algún momento que las cifras de más del 50 por ciento de personas ocupadas en México incluyan a los beneficiarios de programas sociales como el de los Servidores de la Nación o el de Comedores Sociales de la Ciudad de México, en donde hay decenas de miles de trabajadores que operan los programas pero no tienen ni prestaciones ni el estatus de “trabajador”.

serieys@hotmail.com