El incremento alarmante del uso de vapeadores entre adolescentes en México ha encendido las alertas de especialistas en salud. José de Jesús Garduño García, destacado académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), ha hecho un llamado urgente para que se tome conciencia sobre los riesgos que estos dispositivos representan para la salud.
Los vapeadores, también conocidos como cigarrillos electrónicos, son dispositivos diseñados para evaporar sustancias líquidas, simulando el acto de fumar tabaco tradicional. Sin embargo, Garduño García enfatiza que estos dispositivos no son inocuos. Al inhalar el vapor generado a altas temperaturas, se produce una inflamación crónica en las vías respiratorias, similar a la que causa el cigarro convencional. Esta inflamación puede llevar a largo plazo a padecimientos graves como bronquitis crónica y diversas formas de neoplasias, incluyendo cáncer de pulmón.
La magnitud del problema queda evidenciada en los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2022 (ENSANUT 2022), la cual revela que aproximadamente 500 mil adolescentes mexicanos de entre 10 y 19 años usan vapeadores. Esta cifra representa una significativa preocupación para la salud pública, ya que expone a una población vulnerable a riesgos sanitarios graves.
Garduño García subraya la necesidad de que los jóvenes estén debidamente informados sobre los peligros de utilizar vapeadores. Es crucial que comprendan que estos dispositivos no deben ser empleados con fines recreativos, ya que su uso conlleva serias implicaciones para la salud a mediano y largo plazo. El especialista insiste en que la educación y la sensibilización son herramientas fundamentales para combatir esta creciente tendencia entre los adolescentes.
En respuesta a esta problemática, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) ha emitido advertencias y restricciones sobre el uso de vapeadores. Esta medida busca limitar la proliferación de estos dispositivos y proteger a la población de sus efectos adversos. Sin embargo, Garduño García destaca que la emisión de estas advertencias no es suficiente. Es imperativo que se difunda información clara y accesible que permita a la población, especialmente a los jóvenes y sus familias, entender los riesgos asociados con el uso de vapeadores.
La falta de regulación y el fácil acceso a estos productos han contribuido a su popularización entre los adolescentes. Muchos de ellos perciben los vapeadores como una alternativa más segura al cigarro tradicional, una creencia errónea que puede tener consecuencias devastadoras. Es responsabilidad de las autoridades de salud y educación trabajar en conjunto para desmentir estos mitos y ofrecer una perspectiva realista sobre los peligros del vapeo.
Además de los riesgos físicos, el uso de vapeadores puede tener implicaciones psicológicas y sociales. La dependencia a la nicotina y otras sustancias presentes en los líquidos de vapeo puede afectar el desarrollo cerebral en los adolescentes, alterando funciones cognitivas y emocionales. Asimismo, la aceptación social del vapeo entre los jóvenes puede llevar a una normalización de conductas perjudiciales para la salud, perpetuando un ciclo de dependencia y riesgo.
El llamado de José de Jesús Garduño García es un recordatorio crucial de los desafíos que enfrenta la salud pública en la era moderna. La proliferación de vapeadores entre los adolescentes requiere una respuesta integral que combine regulación, educación y concienciación. Solo a través de un esfuerzo colectivo se podrá proteger a las nuevas generaciones de los peligros que acechan tras la fachada de modernidad y seguridad de los vapeadores. La salud y el bienestar de los jóvenes mexicanos dependen de la acción inmediata y decidida de todos los sectores involucrados.


