La muerte materna en México sigue siendo una problemática social alarmante, a pesar de los avances logrados en décadas anteriores. Yuliana Gabriela Román Sánchez, investigadora del Centro de Investigación Aplicada para el Desarrollo Social (CIADES) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), ha llevado a cabo un estudio crucial para entender las variables que contribuyen a este fenómeno. Su trabajo, titulado «Muerte materna en México: desde el idealismo del desarrollo», busca identificar los factores que originan esta problemática y proponer soluciones efectivas.

La muerte materna, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se define como el fallecimiento de una mujer durante el embarazo, el parto o en un período de 42 días posteriores a la terminación del embarazo, independientemente de la duración y el sitio del mismo. Este estudio, realizado en colaboración con el investigador Alejandro Martínez Espinosa durante un año y medio, culminó en la publicación de un artículo académico en la “Revista Academia y Negocios” de la Universidad de Concepción, Chile.

El objetivo principal del estudio fue analizar la relación entre la razón de muerte materna y 40 variables que se categorizaron en los ámbitos económico-social, salud-demográfico, laboral, hogar e infraestructura y bienes de la vivienda. Estos ámbitos buscan responder de forma positiva a las metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Entre las variables analizadas, la «falta de revisión post-parto» se destacó como una de las principales causas de la mortalidad materna. Román Sánchez señaló que aumentar las revisiones post-parto podría reducir esta tasa en un 15 por ciento. Además, se identificó que la Ciudad de México es la entidad con mayores casos registrados a nivel federal.

La investigación también reveló que, de 1990 a 2019, la muerte materna en México había disminuido en un 70 por ciento. Sin embargo, esta tendencia positiva se vio interrumpida con la llegada de la pandemia de COVID-19 y el confinamiento, lo que provocó un aumento del 30 por ciento en las muertes maternas, afectando en mayor medida a embarazos de mujeres jóvenes que a los de mujeres adultas.

Román Sánchez enfatizó que la muerte materna es un problema social que debe abordarse desde el ámbito familiar y personal, así como en las instituciones de salud que pueden implementar acciones para el cuidado de los recién nacidos y la revisión post-parto de las mujeres. Señaló que este suceso puede desencadenar otros problemas sociales como el rezago educativo de los hijos, la violencia y la vulnerabilidad de estos. «Esta situación representa un grave problema de salud pública que demanda una atención inmediata para alcanzar las metas de la Agenda 2030», puntualizó.

Finalmente, Román Sánchez destacó la importancia del papel de las mujeres en la ciencia. “El papel de las mujeres en la ciencia es fundamental. Siempre hemos estado presentes y es crucial visibilizarse. Por ello, debemos impulsar a las alumnas a integrarse en la comunidad científica, especialmente en la demografía y las ciencias sociales”, concluyó.

La investigación de Román Sánchez y Martínez Espinosa no solo aporta datos valiosos sobre la muerte materna en México, sino que también subraya la necesidad de políticas públicas efectivas y un enfoque integral que aborde tanto los factores de salud como los socioeconómicos. La implementación de estrategias que incluyan la revisión post-parto y el fortalecimiento del sistema de salud son esenciales para reducir la mortalidad materna y mejorar la calidad de vida de las mujeres en México.