En un emotivo acto de reconocimiento a la figura histórica de Ignacio Ramírez Calzada, conocido como «El Nigromante», el rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Carlos Eduardo Barrera Díaz, develó un monumento en su honor en el frontispicio del Edificio de Rectoría de la institución. Este evento se realizó en memoria de su labor como catedrático del Instituto Literario, precursor de la UAEMéx, así como por su incansable defensa de la educación pública y las ideas progresistas y liberales que influyeron en la Constitución de 1857.
Acompañado por el escultor Víctor Gutiérrez, autor de la obra, el rector Barrera Díaz destacó la importancia de Ignacio Ramírez Calzada en la historia de México. Gutiérrez, reconocido por sus más de dos mil obras públicas y de caballete, expresó su gratitud hacia las autoridades de la UAEMéx por la oportunidad de crear esta escultura. «Soy un gran admirador de Ignacio Ramírez Calzada, ‘El Nigromante’, maestro de los hombres de la Reforma y uno de los primeros mexicanos en abogar por la educación y las reformas liberales», comentó el escultor.
Durante la ceremonia, Mercedes Portillo Luja, secretaria de Difusión Cultural de la Autónoma mexiquense, resaltó que esta escultura no solo es un homenaje a un gran pensador, sino también un símbolo de los cambios que su pensamiento logró en la nación y en la institución. Citando a Inocente Peñaloza García, antiguo cronista universitario, Portillo Luja recordó que Ignacio Ramírez Calzada vivió seis años en Toluca, en el Callejón de Los Gallos, ahora llamado El Nigromante en su honor.
Ramírez Calzada, durante su estancia en Toluca, obtuvo el título de abogado, ejerció su profesión, sirvió como servidor público, combatió al ejército norteamericano y formó una familia. Su incorporación como catedrático al Instituto Literario fue un acontecimiento significativo, dado que a sus 32 años ya había ganado fama por sus contribuciones académicas y periodísticas. «El paso de Ramírez Calzada por las aulas de nuestro instituto corresponde a la tercera época de la historia institucional, iniciada con su segunda y definitiva reapertura en Toluca. Fundado en Tlalpan en 1828, el antiguo instituto formó parte de un ambicioso proyecto para extender la educación superior a todo el territorio nacional», mencionó el rector Barrera Díaz.
El rector enfatizó que el legado de Ramírez Calzada en la educación y su compromiso con los valores liberales continúan siendo una fuente de inspiración. «Hoy, por cultivar mentes, corazones y sueños, nos reunimos para reconocer con este monumento su trascendencia en la historia de nuestro país», afirmó.
Yuriko Rojas Moriyama, directora de Patrimonio Cultural de la UAEMéx, destacó el impacto duradero de Ignacio Ramírez Calzada en la historia de la institución y del país. «Expuesto a todas las miradas y todos los públicos, con su elocuente silencio será testigo de múltiples e importantes generaciones de universitarios. Este monumento modifica el paisaje urbano de la Calle Instituto Literario, ya que simbólicamente, el mentor y su discípulo –Ignacio Manuel Altamirano Basilio, custodiarán este preciado edificio, lleno de valores humanos, culturales y artísticos», concluyó.
La ceremonia no solo celebró la memoria de Ramírez Calzada, sino que también reafirmó el compromiso de la UAEMéx con los valores de educación, progreso y justicia social que él defendió. La presencia del monumento en el Edificio de Rectoría servirá como recordatorio constante de su legado y como inspiración para futuras generaciones de estudiantes y académicos.
Este homenaje a Ignacio Ramírez Calzada, «El Nigromante», es un testimonio del respeto y la admiración que la comunidad universitaria y la sociedad mexicana sienten por uno de los grandes hombres de la Reforma, cuya influencia perdura en el tiempo y sigue siendo relevante en la construcción de una sociedad más justa y educada.

