En el corazón del Valle de México, un proyecto innovador se está gestando para abordar una problemática a menudo ignorada: la desnutrición en niños y adolescentes que viven en el sistema penitenciario. La doctora Alejandra Donají Benítez Arcienega, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), lidera un esfuerzo crucial para evaluar y mejorar la salud nutricional de estas infancias y juventudes en condiciones de crianza en prisión.

Con una trayectoria de 24 años en el ámbito académico, Benítez Arcienega ha dedicado su carrera a estudiar poblaciones en vulnerabilidad. Su trabajo no solo busca identificar problemas nutricionales, sino también influir en la formulación de políticas públicas para proteger a los más jóvenes en el entorno penitenciario.

El proyecto en cuestión tiene como objetivo fundamental evaluar las condiciones de salud, nutrición y alimentación de los niños que viven con sus madres en prisión, así como de los adolescentes en centros de reinserción. «Evaluamos la práctica dietética a través de registros de alimentación. En caso de encontrar alguna alteración en el estado de nutrición, informamos a las madres, quienes son responsables directas, y al servicio médico de cada centro penitenciario y de reinserción», explicó Benítez Arcienega en una reciente entrevista.

Este enfoque detallado no solo ayuda a identificar problemas inmediatos, sino que también establece un protocolo para abordar cualquier deficiencia nutricional que pueda surgir. La académica subraya que es crucial que estas observaciones sean tomadas en cuenta por las autoridades pertinentes para garantizar una adecuada intervención médica y alimentaria.

Uno de los logros más significativos de este proyecto ha sido la identificación de anemia en infantes con referentes de crianza en prisión. «Por primera vez en el Estado de México identificamos, a través de muestra sanguínea, la prevalencia de anemia al medir los niveles de hemoglobina. Esto nos proporciona un estadío clínico preciso para la seguridad alimentaria», puntualizó la doctora Benítez Arcienega. Este avance es un indicio de cómo la investigación puede iluminar problemas previamente invisibilizados y ofrecer soluciones prácticas.

El trabajo de Benítez Arcienega no se limita a la investigación; también aboga por la reestructuración de políticas públicas carcelarias. «Es un problema invisibilizado, que agrava las condiciones desfavorables para el desarrollo óptimo de los niños. Nuestro objetivo es desarrollar estrategias que protejan la alimentación de estas infancias y juventudes», señaló. La académica resalta que al valorar y mejorar la práctica alimentaria dentro del sistema penitenciario, se pueden generar cambios significativos en el bienestar de estos jóvenes.

La Cátedra de Investigación «Infancias con referentes de crianza en prisión. Infancia es destino», creada en colaboración con el Poder Judicial del Estado de México y otras dependencias gubernamentales, ha sido un pilar fundamental en esta labor. Este esfuerzo multidisciplinario no solo proporciona datos cruciales sobre la salud de los niños, sino que también actúa como un catalizador para el cambio en las políticas de salud pública y carcelarias.

En el ámbito personal, Benítez Arcienega también ve su papel como académica y mujer en la ciencia como un modelo a seguir. «Una mujer en la ciencia es un elemento positivo para dar ejemplo a la sociedad. Nuestro papel nos eleva, pero también elevamos a la ciencia con nuestra participación», sostuvo. Su compromiso con la investigación y la mejora de las condiciones de vida de los más vulnerables demuestra cómo la ciencia puede ser una herramienta poderosa para el cambio social.

El proyecto dirigido por Alejandra Donají Benítez Arcienega no solo pone de relieve las deficiencias nutricionales en el sistema penitenciario, sino que también abre una puerta a la esperanza y al cambio. Con un enfoque integral que abarca desde la investigación hasta la influencia en políticas públicas, este esfuerzo es un testimonio de cómo el conocimiento y la empatía pueden trabajar juntos para mejorar la vida de aquellos que más lo necesitan.