En el marco del 68 aniversario luctuoso del escritor, periodista, docente y orador Horacio Zúñiga Anaya, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) celebró una ceremonia conmemorativa encabezada por el rector Carlos Eduardo Barrera Díaz, en la cual se rindió homenaje a la vida y obra de una de las figuras más destacadas de la historia académica y cultural de la institución. Durante el evento, realizado en el Aula Magna “Lic. Adolfo López Mateos”, el académico Ricardo Joya Cepeda ofreció un emotivo discurso en el que resaltó la trascendencia universal de Zúñiga Anaya, cuyo impacto va más allá de su época y sigue vigente en la identidad de la universidad.
Joya Cepeda afirmó que la obra de Horacio Zúñiga Anaya es «universal como la universidad misma», destacando que el escritor dejó un legado profundo en la comunidad universitaria a través de su trabajo en pro de la cultura, la educación y la crítica social. Zúñiga Anaya fue un exponente de pensamiento crítico y un visionario que, a lo largo de su vida, enriqueció a la UAEMéx, institución a la que le entregó uno de sus más valiosos tesoros: el himno universitario, creado en 1928 con motivo del centenario del Instituto Científico y Literario de Toluca, antecesor de la UAEMéx.
Durante su intervención, Joya Cepeda recordó que Zúñiga Anaya, junto con Andrés Molina Enríquez, José Vasconcelos y Gustavo Baz Prada, fue uno de los alumnos más destacados del Instituto Científico y Literario. Como estudiante, poseía una visión crítica y vanguardista, lo que contribuyó significativamente al progreso de la institución. A través de su obra y de su ejercicio académico, Zúñiga Anaya marcó un camino de avance cultural y educativo, cimentando las bases de lo que hoy representa la UAEMéx.
Además de su contribución en la creación del himno universitario, Zúñiga Anaya destacó como fundador de la revista Juventud en 1916, cuando apenas tenía 20 años. Esta publicación, que se convirtió en un referente cultural, reunió las ideas de un grupo de jóvenes intelectuales, entre ellos el poeta Enrique Carniado, el arquitecto Vicente Mendiola Quezada y el pintor Pastor Velázquez. Según Joya Cepeda, este grupo compartía una visión progresista y transformadora de la realidad cultural de su tiempo, y fue en ese entorno donde Zúñiga Anaya encontró inspiración y motivación para sus propios proyectos.
El académico también subrayó la relevancia de Zúñiga Anaya como docente en diversas instituciones educativas de renombre, como la Escuela Normal de Maestros, la Escuela Nacional de Comercio, El Colegio Mexicano y, por supuesto, el Instituto Científico y Literario de Toluca. En cada una de estas instituciones, Zúñiga se destacó no solo por su vasta erudición, sino por su capacidad de inspirar a las nuevas generaciones, cumpliendo con la principal tarea de un docente: guiar a los estudiantes hacia un pensamiento crítico y humanista.
La influencia de Zúñiga Anaya fue tal que su pensamiento dejó una profunda huella en grandes figuras de la literatura y el pensamiento mexicano. Entre ellos, destacó Octavio Paz, quien reconoció en Zúñiga a un maestro que dejó una marca indeleble en su formación intelectual. También se mencionó la influencia que ejerció sobre José Muñoz Cota y otros jóvenes que pasaron por la Escuela Nacional Preparatoria, quienes encontraron en su figura un referente de sabiduría y compromiso con la cultura.
La ceremonia conmemorativa no solo fue un espacio para recordar la trayectoria de Horacio Zúñiga Anaya, sino también para reflexionar sobre su legado y la importancia de seguir promoviendo los valores que él encarnaba: la búsqueda del conocimiento, la defensa de la libertad de pensamiento y la promoción de la cultura. Como subrayó Joya Cepeda, el impacto de Zúñiga Anaya en la UAEMéx y en la sociedad mexicana en general sigue vigente, y su obra es un recordatorio de la universalidad de la educación y la cultura.
Al concluir el evento, el rector Carlos Eduardo Barrera Díaz reafirmó el compromiso de la UAEMéx con la preservación y promoción del legado de figuras tan emblemáticas como Horacio Zúñiga Anaya, cuya vida y obra continúan inspirando a generaciones de estudiantes y académicos. Así, la universidad rinde homenaje a un hombre que, a través de su obra, supo elevar el espíritu universitario y cultural de toda una nación.

