Francisco Garfias

Madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa marcharon ayer del Ángel de la Independencia al Zócalo. Organizaciones sindicales, como la CNTE,  estudiantes, defensores de derechos humanos y ciudadanos los acompañaban en la protesta. Caminaban detrás de una pequeña camioneta pickup forrada con pancartas que traían un veredicto de los padres escrito en letras negras: “Fue el Ejército”.

En el trayecto, una y otra vez corearon la consigna que nació con la desaparición de los normalistas: “¡Vivos se los llevaron! ¡Vivos los queremos!”. Gritaban también: “¡Ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos!”. 

Motivos para protestar les sobran. Ya pasaron diez años, pero el dolor, la rabia, la indignación, la desolación siguen allí.  No quieren que se agregue el olvido. Los padres aseguran que no van a parar hasta saber lo que ocurrió con los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, cuando Enrique Peña Nieto gobernaba el país.

Ese nefasto día, los normalistas dejaron para siempre sus pupitres vacíos en la Escuela Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa. Es la hora que no saben qué demonios pasó.

Entre los manifestantes había grupos de encapuchados vestidos de negro. Mal augurio.

Vandalizaron construcciones a lo largo del recorrido. Ya en el Zócalo, detonaron explosivos en Palacio Nacional.

* Las versiones de lo ocurrido hace diez años se han multiplicado. Está la verdad histórica, que llevó al exprocurador Murillo Karam a la cárcel. Esa versión  asegura que los muchachos fueron asesinados por integrantes de la Organización  Guerreros Unidos, en complicidad con policías municipales, por considerarlos miembros del grupo rival Los Rojos.

La verdad histórica concluye que los delincuentes cremaron los cuerpos de los estudiantes en el basurero de Cocula, Guerrero, y echaron las cenizas al río San Juan.

Otra verdad es la de “crimen de Estado”. Sirvió a López Obrador para sacar raja política de esa barbarie, denostar a sus adversarios políticos y ganar adeptos.

La última es la de los padres. Va en el sentido de que el Ejército tuvo participación en la brutal masacre, cosa que el Presidente niega rotundamente.

* Antes de asumir el cargo, el 1 de diciembre de 2018, López Obrador se reunió a puerta cerrada con padres y familiares de los normalistas a los que prometió: “Vamos a conocer lo que realmente sucedió; que se sepa dónde están los jóvenes y se castigue a los responsables”. Le creyeron.

Pero a días de dejar oficialmente el cargo, el Presidente  les mandó una carta a los padres en la que exonera al Ejército de lo ocurrido y reconoce que no pudo cumplir con su compromiso. “Hicimos lo que pudimos”, justificó.

Los padres y madres de los 43 se lo echaron en cara en la conferencia de prensa que ofrecieron ayer en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

María de Jesús Tlatempa, madre de José Ángel Bartolo, calificó de “burla” que la actual administración no realizara una investigación a fondo y lamentó que en lugar de aplicarse a esclarecer lo ocurrido, se dediquen a proteger al Ejército.

* Del tema hablamos con Iñaki Blanco, fiscal de Guerrero cuando ocurrió el episodio. Hizo sus pesquisas. Logró meter a la cárcel a 33 delincuentes que allí siguen.

Le preguntamos sobre las acusaciones al Ejército.

Respondió: “No encontré elementos para responsabilizar al Ejército. A mí me proporcionó información el Ejército, por cuanto al hallazgo de uno de los muchachos: el que resultó desollado. De igual manera en cuanto a los jóvenes que recibieron atención médica en un hospital en Iguala.

“Si yo hubiese encontrado datos de prueba que me permitieran establecer la participación del Ejercito o de autoridades federales, para mí lo mas fácil hubiese sido declararme incompetente, porque yo no podía conocer de datos en los que estuviesen involucradas autoridades del orden federal y lo hubiera turnado, desde entonces, a la PGR”.

Hubo más en la larga charla que sostuvimos con el exprocurador Iñaki Blanco. Mañana le daremos más espacio.

* Recibimos un SOS de Guillermo Sesma, director general de la consultora 365, en el que pide ayuda para rescatar a sus hijos. Hace nueve meses que no los ve. Su exesposa Regina Sesma los escondió. Los dejó de llevar a la escuela en febrero de 2024.

Regina subió a redes videos en los que acusa a su exmarido de haber violentado sexualmente a sus hijos, lo cual, dice Guillermo, “es totalmente falso”.

“Sé que hay millones de casos en los que hombres han violentado a mujeres. Eso nos ha llevado hasta donde está nuestra sociedad. Entiendo el hartazgo, pero no podemos generalizar”.

Acompaña su mensaje con el  video  de una declaración jurada de Regina ante una corte estadunidense, donde ella acepta abiertamente que enviaba fotografías a otro hombre distinto a su esposo, con el fin de excitarlo sexualmente.

Las fotos están guardadas en el iPad de su hija. 

“Si hubiese sido al revés y las fotografías de desnudos que estaban al iPad fueran mías, hoy estaría acusado de corrupción de menores y tendrían razón. Pero, como era de su madre, no ha pasado nada. Basta de esta doble moral”, puntualizó.

Publicado en excelsior