La salud femenina ha sido históricamente un terreno marcado por prejuicios, desconocimiento y excesiva medicalización. Procesos naturales como la menstruación, la menopausia, la sexualidad, el embarazo y el parto han sido tratados como si fueran enfermedades o padecimientos que deben ocultarse o «corregirse» mediante fármacos y procedimientos médicos innecesarios. Así lo advirtió la especialista en Ciencias Sociales y académica de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Iliana Espinoza-Rivera, en su artículo “Parir no es aliviarse: Un llamado para frenar la medicación del cuerpo de las mujeres”.

En este texto, publicado en la revista universitaria de la UAEMéx, Espinoza-Rivera argumenta que las dinámicas actuales han llevado a patologizar situaciones naturales del cuerpo femenino, promoviendo intervenciones médicas y farmacológicas que no sólo son innecesarias, sino que, en algunos casos, pueden ser perjudiciales para la salud.

Un punto clave que la académica señala es la influencia de la industria farmacéutica en la medicalización del cuerpo femenino. “El mercado ha desarrollado productos para ‘mejorar’ o ‘corregir’ aspectos naturales de la condición femenina, como el envejecimiento o la higiene, lo cual refleja y refuerza un rechazo hacia el cuerpo femenino tal como es por naturaleza”, afirma Espinoza-Rivera.

La investigadora destaca que, a diferencia de los hombres, las mujeres enfrentan una presión constante por cumplir con estándares estéticos y sociales. Esto las hace más vulnerables a diagnósticos de salud mental y tratamientos que buscan “ajustarlas” a normas que no consideran su diversidad ni la naturalidad de sus procesos biológicos.

Por ejemplo, productos diseñados para detener los signos del envejecimiento o controlar la menstruación perpetúan la idea de que estos aspectos deben ser ocultados o eliminados, consolidando una visión negativa de la feminidad.

Espinoza-Rivera también aborda el tema de las intervenciones médico-quirúrgicas estandarizadas, como la episiotomía, un procedimiento común durante el parto que, aunque en muchos casos no es necesario, sigue siendo una práctica rutinaria.

“La estandarización de este tipo de intervenciones refuerza la idea de que el cuerpo femenino es incapaz de llevar a cabo procesos naturales sin la intervención de la medicina”, sostiene. En lugar de apoyar y respetar el curso natural de estas etapas de vida, la medicalización excesiva convierte a las mujeres en pacientes perpetuas.

Ante esta realidad, la investigadora de la UAEMéx hace un llamado urgente a frenar la patologización del cuerpo femenino y a tomar medidas que reduzcan la vulnerabilidad de las mujeres ante estas prácticas. Según Espinoza-Rivera, es indispensable desnaturalizar la idea de que las mujeres necesitan ser “arregladas” y, en cambio, promover una visión que valore y respete su condición natural.

En este sentido, se plantea la necesidad de educar tanto a la sociedad como a los profesionales de la salud para reconocer que procesos como el parto, la menstruación y la menopausia no son patologías, sino etapas naturales que deben ser acompañadas con respeto y apoyo, no con tratamientos invasivos o innecesarios.

El artículo “Parir no es aliviarse” representa un esfuerzo importante por visibilizar una problemática que afecta la salud física y emocional de las mujeres. La perspectiva crítica de Iliana Espinoza-Rivera invita a reflexionar sobre cómo la industria farmacéutica, las prácticas médicas y los estereotipos de género han moldeado la forma en que entendemos y tratamos los procesos naturales del cuerpo femenino.

El texto está disponible para su consulta en la revista universitaria de la UAEMéx, ofreciendo una oportunidad para profundizar en un tema que no sólo compete al ámbito académico, sino también a la salud pública y a la equidad de género.

Para más detalles, consulta el artículo completo en Revista Universitaria de la UAEMéx.