En un mundo donde las estructuras físicas se convierten en símbolos de pertenencia y exclusión, Verónica Plata Reyeros, estudiante de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), ha logrado destacar con una obra que conjuga introspección personal y crítica social. Su proyecto, titulado «Yo también quiero un hogar», obtuvo el tercer lugar en la categoría de Estudiantes de Nivel Superior en la décima edición de la Bienal Internacional de Arte Visual Universitario.
Con el tema central de esta edición enfocado en la tolerancia, el respeto y la paz desde la perspectiva artística, Plata Reyeros utilizó su propia experiencia para abordar un problema que afecta a miles de familias en el Estado de México: la crisis habitacional. Su obra invita al espectador a reflexionar sobre cómo los espacios que habitamos moldean nuestra identidad y cómo el capitalismo, con su lógica de sobreproducción y exclusión, dificulta la construcción de hogares reales y accesibles.
«Yo también quiero un hogar» es más que una simple pieza artística; es una narrativa visual y performativa que combina técnicas como el frottage y el videoarte. La obra consiste en una réplica de la puerta de su vivienda actual, la cual la artista carga sobre su espalda mientras recorre los municipios de Toluca y Metepec. Durante este recorrido, captura las formas de las puertas de las casas donde vivió a lo largo de sus 25 años de vida, creando una cartografía emocional que da cuenta de la impermanencia y el desarraigo.
“¿Qué es lo que hace que un hogar sea un hogar?, ¿cómo hacer nuestro un espacio?”, cuestiona Verónica. Para ella, las casas que habitó no son solo estructuras, sino testigos de una búsqueda constante de estabilidad en un contexto donde los altos costos de alquiler y la expansión del modelo urbanístico vertical dificultan el acceso a una vivienda digna.
La obra, además de su componente plástico, incluye un video en el que se documenta su peregrinaje y se narra la inspiración que encuentra en su madre, una figura central en su concepto de hogar. El video, lleno de texturas y colores que evocan recuerdos, también muestra cómo las calles, los detalles arquitectónicos y las zonas urbanas se convierten en parte de su identidad.
La Bienal Internacional de Arte Visual Universitario, organizada por la UAEMéx, tiene como objetivo fomentar, reconocer y promover la creatividad de estudiantes, docentes y egresados de instituciones nacionales e internacionales. Bajo esta plataforma, las obras presentadas sirven como espejos de las inquietudes, realidades y aspiraciones de sus creadores.
En esta edición, el enfoque en valores universales como la tolerancia y el respeto permitió a artistas como Verónica Plata Reyeros explorar cómo el arte puede ser un vehículo para la crítica social y la introspección personal. «El arte es una de las formas más subjetivas al momento de conceptualizar, porque depende de la mirada de lo que cada persona puede percibir sobre su vida y conocer lo que plasmaron es una forma de conocer su realidad», expresó la joven artista.
La obra de Verónica no solo resalta la problemática de la crisis habitacional, sino que también invita a cuestionar la relación entre el individuo y el espacio. “El tsunami de concreto y el crecimiento en vertical sobre la habitabilidad de un espacio es un problema que no se está solucionando”, enfatizó, destacando cómo las políticas urbanas priorizan el lucro sobre las necesidades humanas.
Las piezas ganadoras de la Bienal, incluida «Yo también quiero un hogar», estarán en exhibición en la Galería Délfica del Edificio UAEMITAS hasta el 31 de enero de 2025, en un horario de 9:00 a 18:00 horas. Esta muestra no solo celebra el talento artístico, sino que también abre un diálogo sobre temas cruciales que afectan a la sociedad actual.
Con su obra, Verónica Plata Reyeros demuestra cómo el arte puede ser una herramienta poderosa para visibilizar problemáticas sociales, invitar a la reflexión y generar empatía, recordándonos que un hogar no es solo un lugar físico, sino un espacio donde se construyen la identidad y la esperanza.

