La diversidad biológica de nuestro planeta sigue siendo una fuente inagotable de preguntas y descubrimientos para la comunidad científica. En este contexto, la revista Universitaria, editada por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), ha lanzado un dossier dedicado a la ecofisiología de las lagartijas, revelando información clave sobre cómo los cambios ambientales afectan a estas especies y su relación con otros animales, incluidos los seres humanos.
Las investigadoras Jimena Rivera y Eréndira Quintana analizan los ornamentos de las lagartijas, destacando que el color, en particular el azul, es un indicador del ciclo reproductor de estos reptiles y se asocia a los niveles de testosterona. Sin embargo, alertan que la contaminación ambiental está obligando a estas especies a migrar hacia zonas más altas, donde podrían enfrentar nuevas amenazas. Por ello, sus estudios se centran en identificar las características necesarias para su supervivencia en estos nuevos entornos.
Otro de los temas abordados es el impacto de la urbanización en la coloración de las lagartijas. Según los investigadores Juan Carlos González Morales y Heliot Zarza, una coloración más intensa en estos reptiles está vinculada con una menor carga parasitaria, lo que podría ser una ventaja adaptativa. No obstante, advierten que otros factores asociados con la urbanización, como el estrés y el aumento de la tasa de depredación, representan riesgos significativos para estas especies.
El cambio climático también tiene un papel crucial en la ecofisiología de las lagartijas. Gabriel Suárez, Gisela Granados y Oswaldo Hernández analizan cómo las variaciones de temperatura afectan el desarrollo embrionario de estos reptiles. Su investigación sugiere que el aumento de las temperaturas podría alterar drásticamente los ciclos de vida y, en consecuencia, la biodiversidad. Aunque los resultados son prometedores, recalcan la necesidad de continuar los estudios para comprender mejor estas dinámicas naturales.
Luis Macotela y Arturo Venebra exploran cómo las lagartijas de montaña, como la lagartija del mezquite, han desarrollado adaptaciones fisiológicas notables para sobrevivir en entornos con bajos niveles de oxígeno. Estos ajustes, visibles en su sangre y órganos cardiorrespiratorios, muestran la capacidad de estas especies para enfrentar condiciones extremas. Sin embargo, los investigadores sugieren que podrían existir otras estrategias de adaptación aún no documentadas, abriendo nuevas líneas de investigación.
El dossier concluye con un análisis sobre la oxitocina, conocida como la hormona del amor, y su influencia en la sexualidad, el vínculo materno y la conducta de pareja en diversas especies. Steicy Figueroa, Luz Pascua y Arturo Venebra destacan que el estudio de esta hormona no solo es relevante para entender la ecofisiología de las lagartijas, sino también para ampliar el conocimiento sobre el desarrollo social y los vínculos afectivos en animales y humanos.
Este compendio de investigaciones reafirma el compromiso de la UAEMéx con el avance del conocimiento científico y la conservación de la biodiversidad. Los hallazgos sobre las lagartijas no solo arrojan luz sobre su comportamiento y adaptación, sino que también ofrecen claves para entender el impacto de los cambios ambientales en otras especies.
Para explorar a detalle estas investigaciones, puedes consultar el dossier completo en la revista Universitaria a través del siguiente enlace: https://revistauniversitaria.uaemex.mx/article/view/25093/18454.
Con este tipo de estudios, queda claro que cada organismo, por pequeño que sea, tiene un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas, y su comprensión es clave para enfrentar los desafíos ambientales del futuro.

