La educación en México enfrenta un desafío significativo en el área de la lectura, una problemática que se ha intensificado en los últimos años. Así lo evidencian los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), los cuales revelan que más de la mitad de los estudiantes de 15 años tienen dificultades para comprender textos básicos. Esta situación ha sido analizada por Ranulfo Pérez, profesor del Centro Universitario UAEM Amecameca, y Yolanda Quiroz, especialista en Estudios Regionales, en un artículo recientemente publicado en la revista Universitaria.

Los académicos observaron que el 53% de los estudiantes evaluados fueron capaces de encontrar la idea principal de un texto, mientras que el 46% apenas alcanzó el nivel 1 de lectura. Aún más alarmante, el 36% de los jóvenes presentó dificultades para comprender tareas escolares. Estos porcentajes indican que una gran parte de los estudiantes se encuentra en lo que se denomina «pobreza de aprendizaje», una condición que limita severamente su desarrollo académico y profesional.

Pérez y Quiroz señalan que el impacto de los medios audiovisuales en la educación es un factor que contribuye a esta crisis. Si bien el acceso a la información es más rápido y visualmente atractivo, el uso excesivo de plataformas digitales limita la capacidad de los estudiantes para desarrollar constructos mentales complejos. La lectura, en cambio, activa procesos neuronales que fortalecen la comprensión y el razonamiento, habilidades esenciales para el aprendizaje.

Además, aunque Internet ofrece ventajas indiscutibles en el acceso a la información, sus efectos negativos empiezan a ser cada vez más evidentes. La superficialidad en el consumo de contenido y la distracción constante dificultan la concentración y la capacidad de análisis, factores fundamentales en la adquisición de conocimientos.

Ante este panorama, los especialistas hacen un llamado urgente a reforzar el hábito de la lectura en los estudiantes desde edades tempranas. Fomentar el gusto por los libros no solo mejora la comprensión lectora, sino que también fortalece la capacidad de resolver problemas y construir nuevo conocimiento de manera efectiva.

En este sentido, proponen estrategias como la incorporación de lecturas significativas en el currículo escolar, el desarrollo de programas de lectura en familia y el uso de metodologías didácticas que incentiven la imaginación y el pensamiento crítico. Además, consideran fundamental que docentes y padres de familia promuevan espacios libres de distracciones digitales para facilitar la concentración en la lectura.

El rezago en comprensión lectora es un obstáculo preocupante para el desarrollo educativo en México. La información presentada en el artículo de Pérez y Quiroz evidencia la necesidad urgente de fortalecer estrategias que incentiven la lectura y el pensamiento crítico entre los jóvenes. Solo a través de una educación que priorice el análisis y la comprensión profunda de textos será posible mejorar el rendimiento académico y el futuro profesional de los estudiantes.

Para conocer más detalles sobre este análisis, se puede consultar el artículo completo en la revista Universitaria a través del siguiente enlace: Revista Universitaria.