En un esfuerzo por mejorar la durabilidad de los materiales metálicos expuestos a condiciones extremas y, al mismo tiempo, contribuir a la protección del medio ambiente, el investigador Héctor Herrera Hernández, catedrático del Centro Universitario Valle de México de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), desarrolla sustancias inhibidoras de corrosión a partir de productos de origen natural.
Desde el Laboratorio de Investigación en Electroquímica y Corrosión de Materiales Industriales, ubicado en el campus universitario en Atizapán de Zaragoza, el también integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) explicó que su trabajo está enfocado en resolver una de las problemáticas más críticas de la industria petrolera: la degradación de materiales metálicos utilizados en tuberías para el transporte de hidrocarburos, gas y agua.
“Lo que buscamos es prolongar la vida útil de estos materiales expuestos a ambientes altamente corrosivos, pero con soluciones sustentables”, indicó Herrera Hernández. Su investigación se centra particularmente en aceros de alta resistencia como los API X52, X60 y X70, así como aceros 1045, 4140, D2 y M2, empleados comúnmente en estructuras y maquinaria pesada.
Uno de los métodos clave que el especialista emplea es la impedancia electroquímica, una técnica avanzada que permite evaluar la resistencia de los materiales a la corrosión. “Con esta herramienta podemos simular en laboratorio las condiciones reales a las que se enfrentan los materiales, usando soluciones salinas, cloruros, sosa cáustica, ácido sulfúrico o ácido nítrico. Esto nos ayuda a detectar el momento exacto en que comienza la corrosión, y cómo se puede prevenir”, puntualizó.
Hasta hace poco, la industria dependía de inhibidores químicos como el mercaptobenzimidazol, imidazol, piridinas y triazoles. No obstante, estos compuestos, aunque eficaces, representan un alto riesgo para el medio ambiente debido a su toxicidad. Ante esta preocupación, Herrera Hernández y su equipo han dado un giro hacia opciones más sostenibles.
“Estamos utilizando extractos naturales como el nopal, la sábila y una planta conocida como citrifolia. Estos contienen flavonoides que, aplicados sobre el acero, actúan como inhibidores naturales de la corrosión”, detalló. Estos ingredientes, obtenidos mediante procesos de extracción, han mostrado resultados prometedores. “En pruebas comparativas, los extractos naturales han alcanzado niveles de inhibición cercanos al 90 por ciento, cifras similares a las obtenidas con los inhibidores tradicionales”, añadió.
Además de su labor como investigador, Herrera Hernández involucra de forma activa a estudiantes de la carrera de Ingeniería Industrial en este tipo de proyectos. “La ciencia también es una labor formativa. Con nuestros estudiantes desarrollamos nuevas técnicas, y juntos hemos comprobado el potencial de estas soluciones naturales para transformar la forma en que la industria protege sus materiales”, destacó.
Este proyecto no solo responde a una necesidad técnica de la industria energética, sino que también abre camino hacia una ingeniería más consciente del entorno. “La corrosión no es solo un problema económico, también puede derivar en accidentes graves como fugas o explosiones. Por eso, desarrollar alternativas viables, accesibles y ecológicas es urgente”, subrayó el investigador.

