Río de Janeiro, Brasil.— CCO Noticias – Sputnik – Tanques en las avenidas, cordones de seguridad y ajustes viales marcan el pulso de una ciudad que se prepara para recibir a los líderes de once economías emergentes. Este domingo arranca la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los BRICS, bajo la presidencia pro tempore de Brasil, en el emblemático Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.

El encuentro, que se extenderá hasta el lunes 7 de julio, reúne a los países miembros del bloque —Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia y Arabia Saudí— así como a naciones asociadas como México, que participa por primera vez como observador oficial, representado por el canciller Juan Ramón de la Fuente.

La delegación mexicana incluye a la subsecretaria María Teresa Mercado, el director general para América del Sur, Pablo Monroy, y el cónsul Héctor Valezzi. De la Fuente ya inició reuniones bilaterales con sus homólogos de Brasil y Uruguay, consolidando acuerdos en materia de comercio, turismo y cooperación regional.

Bajo el lema “Fortaleciendo la cooperación en el Sur Global para una gobernanza más inclusiva y sostenible”, la agenda de la cumbre aborda temas clave como la transición verde, el acceso global a medicamentos, la gobernanza de la inteligencia artificial y la creación de sistemas de pago alternativos al SWIFT.

La cita ocurre en un contexto de alta tensión geopolítica: Xi Jinping y Vladimir Putin no asistirán presencialmente, y el presidente ruso participará por videoconferencia debido a la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional. Además, el bloque enfrenta presiones comerciales por parte de Estados Unidos, cuyo presidente Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles del 100% si los BRICS avanzan en el uso de monedas locales para el comercio intra-bloque.

La presencia de Irán, recientemente incorporado, también ha generado expectativa, pues busca que la declaración final condene explícitamente los bombardeos de Israel y EE.UU. en Medio Oriente. Sin embargo, analistas prevén un documento moderado, sin menciones directas.

La Cumbre de Río no solo redefine el mapa de alianzas globales, sino que también pone a prueba la capacidad del bloque para consolidar una voz común frente a los desafíos del multilateralismo, la fragmentación económica y la polarización geopolítica.