La marca de lujo Louis Vuitton está en la mira de la fiscalía de los Países Bajos por presuntamente facilitar un esquema internacional de lavado de dinero. Durante 18 meses, una ciudadana china identificada como Bei W. compró artículos de la firma por casi 3 millones de euros, pagando siempre en efectivo y utilizando múltiples identidades.

El patrón era claro: transacciones frecuentes, justo por debajo del umbral legal de 10,000 euros —límite que obliga a reportar operaciones sospechosas— y envíos sistemáticos de productos a Hong Kong y China. Las autoridades aseguran que Louis Vuitton debió haber activado alertas internas, pero no lo hizo. Incluso se investiga a un empleado que habría colaborado con la compradora, avisándole sobre nuevos productos dentro de su rango de precio.

Expertos señalan que este modus operandi responde al modelo daigou, usado para camuflar lavado de dinero bajo el consumo de lujo. Aunque la firma aún no ha sido formalmente acusada, su mención como sospechosa abre un debate sobre los controles internos y la responsabilidad de las marcas frente al crimen financiero.

El caso podría escalar y afectar la reputación global de Louis Vuitton, la marca más valiosa del mundo en el sector del lujo, con ingresos que superan los 84 mil millones de euros en 2024. Hasta ahora, la maison no ha emitido comentarios.