El dirigente de Campesinos Unidos de Sinaloa lanzó la advertencia desde el Senado: desaparición de apoyos, quiebra de la banca rural y abandono institucional marcaron el inicio de la pérdida de la autosuficiencia alimentaria en México.
Respaldada por el grupo parlamentario del PRI, la reunión reveló una trama de abandono institucional, pérdida de soberanía alimentaria y exigencias urgentes al gobierno federal.
Los productores del estado de Sinaloa entregaron un pliego petitorio con 184 firmas, solicitando pagos justos por tonelada de maíz, apoyos para los ciclos 2023–2024 y 2024–2025, y solución inmediata al adeudo en coberturas agrícolas que alcanza los 400 millones de pesos. La mayoría de estos apoyos, según denunciaron, están en riesgo de pérdida por cierre administrativo de ventanillas.
Además, exigieron la liberación del productor Guillermo Aguilar, detenido en Tamaulipas por protestar en defensa del precio del sorgo, y anunciaron que de no atenderse esta injusticia iniciarán manifestaciones en todo el país.
En el documento entregado a la presidenta Claudia Sheinbaum y a tres secretarías clave, los agricultores subrayan la desintegración del modelo agroalimentario nacional desde 2018, cuando desaparecieron esquemas de apoyo previos a cada ciclo, créditos de la banca de desarrollo y fondos de protección. Desde entonces, aseguran, comenzó “la debacle de la agricultura nacional”.
La crisis se agrava con la dependencia alimentaria. México podría importar este año hasta 28 millones de toneladas de maíz, lo que lo coloca entre los principales países importadores. Este fenómeno, que comenzó con el TLC y se profundizó con el T-MEC, pone en riesgo el acceso de los ciudadanos a alimentos básicos como la tortilla, que podría alcanzar los 100 pesos por kilo si no se recupera la producción nacional.
Sinaloa, antes líder productor de maíz, cayó este año a apenas 1.5 millones de toneladas, muy lejos de los 6 millones del ciclo récord de hace tres años, afectado por la crisis hídrica, el abandono institucional y la violencia rural. El dirigente denunció extorsiones, cobros de piso y asesinatos de productores, invisibilizados por la narrativa oficial.
Los productores exigen que los granos básicos (maíz blanco, frijol, trigo y sorgo) salgan del T-MEC, se regulen por precios nacionales y se proteja el mercado interno con políticas de soberanía alimentaria. También señalaron que el maíz blanco importado es transgénico y que el gobierno debe establecer normativas claras para su uso exclusivo en consumo humano.
Finalmente, solicitaron a la presidenta que valore la renuncia del secretario de Agricultura, Julio Verdegué, a quien acusan de omisión, falta de atención al campo y presunta lealtad a intereses ajenos al país.
“Ya no hay cultivos rentables. Si México sigue dependiendo del exterior, llegará el día en que no habrá granos para alimentar a la población”, concluyó Valdez.

