Ciudad de México.— La senadora de Morena, Verónica Camino Farjat, confirmó que mantiene firme su aspiración para presidir la Mesa Directiva del Senado a partir del 1º de septiembre, en un momento donde las definiciones internas del partido se juegan entre lealtades, cuotas y silencios estratégicos.
Camino Farjat, quien ha mantenido un perfil institucional pero con presencia constante en los debates legislativos, no titubeó al declarar que su intención sigue en pie, pese a los movimientos internos que buscan perfilar otras figuras para el cargo. “Mi aspiración es legítima y está basada en trabajo, no en acuerdos en lo oscurito”, habría dicho en tono firme, según fuentes cercanas.
La presidencia del Senado no es un cargo menor: marca el pulso político del Congreso, define la interlocución con el Ejecutivo y puede convertirse en plataforma de consolidación o de desgaste. En ese contexto, la senadora yucateca se planta con discurso propio, en medio de una bancada donde las decisiones suelen venir desde arriba.
La presidencia del Senado será clave en el siguiente año de la actual legislatura. Morena busca mantener control, pero también evitar fracturas internas. Camino Farjat representa una opción que no polariza, pero tampoco se diluye.

