Desde el Palacio Legislativo de San Lázaro, el Foro Parlamentario de América Latina y el Caribe se consolidó como un espacio de exigencia política, memoria colectiva y reconocimiento internacional, al reunir a legisladoras, funcionarias, organismos multilaterales y activistas para impulsar leyes, presupuestos y políticas públicas con enfoque de género en toda la región.
La senadora Martha Lucía Micher Camarena, presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, abrió los trabajos del foro en el marco de la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer, organizada en coordinación con el Senado, la Cámara de Diputados, la CEPAL y ONU-Mujeres. Desde la tribuna, hizo un llamado urgente a gobiernos, parlamentos y organizaciones a dejar atrás la neutralidad y sumarse con voluntad política a la construcción de una región donde ser mujer no signifique cargar desigualdades, pobreza, violencia o silencios impuestos.
“La paridad fue un punto de inflexión, pero no es un punto de llegada. Queremos que la política deje de ser un territorio hostil y excluyente para las mujeres, y se convierta en una herramienta de justicia social”, expresó Micher Camarena. También subrayó que el sistema de cuidados debe dejar de ser visto como asunto doméstico y asumirse como responsabilidad del Estado: “El mercado no tiene moral. Es un tema de derechos y de redistribución de responsabilidades”.
El foro rindió homenaje a las mujeres que han marcado la historia de la lucha feminista en América Latina: madres buscadoras, trabajadoras que rompieron el silencio, mujeres indígenas que defendieron su territorio, jóvenes que reclaman su lugar en la historia y cuidadoras violentadas por sus propias familias. “A todas ellas les debemos nuestra acción política hoy”, sentenció.
Desde la tribuna, la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, reconoció a Latinoamérica y el Caribe como líderes en representación parlamentaria femenina, con un 36% de los espacios ocupados por mujeres. “Esto no es simbólico, es transformativo”, afirmó, al destacar el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el compromiso del Gobierno de México con la igualdad sustantiva. “México demuestra al mundo que la paridad se expresa en la acción”, agregó.
Por su parte, el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, afirmó que este foro posiciona a México como referente regional en la construcción de democracias paritarias. Sin embargo, advirtió que sólo el 50% de las mujeres participa en el mercado laboral, frente al 75% de los hombres, y que la informalidad, la brecha salarial y la carga desproporcionada de cuidados no remunerados siguen limitando su autonomía.
La desigualdad, alertó, se agrava por la llamada crisis de cuidados, ocasionada por el envejecimiento poblacional, el cambio climático, los flujos migratorios, los patrones epidemiológicos y la insuficiencia crónica de políticas públicas.
La titular de la Secretaría de las Mujeres, Citlalli Hernández Mora, subrayó que la transformación debe tener rostro de mujer. “Las mujeres hoy existimos en México, en América Latina y en el mundo. Por eso, debemos saber dónde estamos, hacia dónde vamos y qué retos enfrentamos, para abonar desde una perspectiva transversal de género a una sociedad más igualitaria”.
Desde la Cancillería, Raquel Serur Smeke, subsecretaria para América Latina y el Caribe, afirmó que la igualdad de género no se alcanza sólo combatiendo el patriarcado, sino garantizando condiciones reales para el desarrollo pleno. “Eso significa invertir en infraestructura de cuidados, asegurar licencias parentales igualitarias, promover corresponsabilidad entre hombres y mujeres, y conciliar la vida profesional con la familiar”.
Finalmente, la presidenta de la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados, Anais Miriam Burgos Hernández, llamó a que este foro sirva para arrancar de raíz las desigualdades y violencias sistémicas. “Que este sea un espacio de diálogo para forjar alianzas y compromisos, y avanzar en políticas públicas que construyan un sistema de cuidados digno, porque no contar con uno limita las oportunidades de desarrollo de las mujeres”.

