Ciudad de México.— En una conferencia marcada por el desdén y la evasión, el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, respondió con virulencia a la pregunta directa de Adrián Ojeda, periodista de CCO Noticias, sobre el reportaje publicado por Excélsior que exhibe los elevados sueldos de su equipo de asesores. Lejos de ofrecer una explicación clara sobre el manejo de recursos públicos, Noroña optó por descalificar al medio, acusarlo de “hacerle la tarea sucia” y de “defender a un presunto agresor sexual”.

La respuesta fue un desplante. Noroña no negó los sueldos, pero los justificó como parte de la “normatividad interna del Senado”, alegando que se trata de una nómina heredada de legislaturas anteriores. Sin embargo, evitó precisar montos, nombres o criterios de asignación. “Excélsior actúa de tan mala fe que no habla de sueldos netos, sino brutos”, dijo, sin aportar evidencia que desmienta el reportaje.

El senador aseguró que todos sus colaboradores están en nómina y que, si no lo estuvieran, “merecerían un reconocimiento público por prestar servicios a la nación sin emolumento”. Pero el tono se tornó más agresivo cuando afirmó que Excélsior “defiende a una persona acusada de agresiones sexuales”, sin mencionar nombres ni ofrecer pruebas. “Que una mujer defienda a un agresor sexual me parece una contradicción grandecita”, remató.

La crítica escaló al terreno personal: “Excélsior no son mis amigos, son bien culebras conmigo”, dijo, cerrando el tema sin rendir cuentas sobre el uso de recursos públicos en su presidencia del Senado. La evasión, el ataque y la victimización se convirtieron en la respuesta institucional ante una pregunta legítima sobre transparencia.