En entrevista, el coordinador de los diputados del PRI, Rubén Moreira, lanzó una crítica directa al gobierno federal y a la propuesta de reforma electoral impulsada por Morena. Con tono frontal y sin rodeos, el legislador advirtió que la invitación al diálogo legislativo es una trampa institucional. “El lobo está invitando a una cena. El que vaya, se lo va a comer el lobo. El que vaya va a legitimar lo que se quiere realizar”, sentenció, al rechazar la convocatoria hecha por Ricardo Monreal para sumarse a la mesa de discusión.

Moreira acusó que la reforma no proviene ni de la sociedad civil ni de los partidos opositores, y que su diseño responde exclusivamente a intereses del oficialismo. “Quieren demoler la democracia desde una comisión que nadie eligió, dirigida por un antidemócrata”, afirmó. Aunque reconoció que Monreal ha abierto espacios de diálogo, dejó claro que el PRI no participará en comisiones controladas por Morena, sino que dará la batalla en el pleno, donde el debate parlamentario es público y legítimo.

En otro tramo de la entrevista, el diputado se refirió a las declaraciones del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada, quien aseguró tener una lista de funcionarios mexicanos vinculados al crimen organizado. Moreira exigió que el gobierno de Claudia Sheinbaum solicite formalmente esa información a Estados Unidos, y que se garantice que los delitos cometidos en México no queden impunes. “Es fundamental que los criminales no obtengan beneficios allá sin pagar por sus crímenes acá. Que sus dichos se compartan con las autoridades mexicanas y se investigue a fondo”, señaló.

El legislador también advirtió sobre el riesgo de que criminales extraditados logren acuerdos en el extranjero que les otorguen libertades condicionadas, sin enfrentar consecuencias en territorio nacional. “Hay una bola de criminales que mataron mucha gente aquí y no sabemos dónde están. Si tienen pactos, que los regresen también a México”, exigió. Cuestionó que algunos narcotraficantes estén en libertad en Estados Unidos bajo otras identidades, mientras sus crímenes en México permanecen impunes. “No seamos malinchistas. Aquí también mataron gente”, remató.

Moreira insistió en que cualquier señalamiento contra funcionarios mexicanos, del pasado o del presente, debe ser investigado a fondo. “Si para librar la pena de muerte le dicen a alguien que haga una lista de funcionarios, pues la van a hacer. Eso no quiere decir que se exonere a nadie”, advirtió. Y vinculó el contexto actual con la narrativa del sexenio anterior: “Estamos en este problema porque López Obrador aventó aquella famosa frase de ‘abrazos, no balazos’, y el saludo que le dio a la madre. Esa narrativa perversa tiene a México en problemas”.

La entrevista con Moreira no solo desnuda las tensiones entre poderes, sino que exige una respuesta institucional clara ante los pactos de impunidad, las reformas regresivas y la memoria de las víctimas. El tablero político se agita, y la exigencia de justicia vuelve a ocupar el centro del debate.