En el arranque de su Tercera Plenaria, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lanzó un mensaje de cohesión legislativa y reposicionamiento político, marcado por la exigencia de reconstruir los contrapesos institucionales frente a un poder que, según sus líderes, “puede hacer —y hacerte— lo que le plazca”.
Desde sus cuentas oficiales, Alejandro Moreno, presidente nacional del PRI y senador de la República, encabezó la narrativa de resistencia:
“Este es el PRI que no se rinde, que da la cara y que siempre trabaja por México”.
A su mensaje se sumaron voces como la de Carolina Viggiano, quien subrayó que el debate plural es clave para encontrar soluciones reales a los problemas del país. Rolando Zapata Bello, senador priista, reforzó la línea institucional:
“México enfrenta grandes retos, y con firmeza, unidad y propuestas claras vamos a seguir defendiendo a la República”.
La plenaria se convierte así en un espacio de articulación legislativa donde el PRI busca reafirmar su papel como defensor de las instituciones que él mismo fundó. En un contexto de concentración de poder y reformas estructurales, el partido tricolor se presenta como fuerza de contención, apelando a su legado constitucional y su capacidad de propuesta.
El mensaje es claro: el PRI no solo busca mantenerse vigente, sino reposicionarse como garante de los equilibrios democráticos frente a un gobierno que, según sus dirigentes, ha desdibujado los límites institucionales.

