Desde la Ciudad de México, Movimiento Ciudadano consolidó su agenda legislativa nacional en la Gran Plenaria 2025, con la presencia de senadoras, senadores, diputadas y diputados de todo el país. El coordinador nacional del partido, Jorge Álvarez Máynez, afirmó que México necesita un nuevo pacto político basado en prosperidad con igualdad, pacificación nacional y combate frontal a la extorsión. “Movimiento Ciudadano conformará una nueva mayoría social que contraste con Morena, sin emular el México al que no queremos regresar”, sentenció.
La Bancada Naranja presentó nueve causas que marcarán su batalla parlamentaria: agua para el futuro, jornada laboral de 40 horas, sistema de cuidados, salario mínimo de 10 mil pesos, acceso justo a la vivienda, cruzada por las MiPYMES, plan nacional de paz, México sin discriminación y combate al cobro de derecho de piso. La apuesta es clara: colocar las causas ciudadanas en el centro del debate legislativo, lejos de la polarización y los distractores que, según Máynez, buscan imponer la mayoría en el Congreso.
Durante la plenaria, el coordinador nacional denunció que el país enfrenta una consolidación autoritaria con el golpe al Poder Judicial, mientras los partidos tradicionales representan un pasado que no escucha a la ciudadanía. Reivindicó la valentía como actitud frente a las víctimas: “Este país tiene decenas de miles de desaparecidos, una tasa de homicidios altísima y es líder mundial en pornografía infantil. En el compromiso con esas causas se mide la valentía de los actores públicos”.
Los coordinadores legislativos Clemente Castañeda e Ivonne Ortega respaldaron el enfoque de causas y rechazaron caer en falsos debates. Pablo Vázquez Ahued presentó la agenda legislativa, y Omar Cervantes delineó la estrategia nacional para las legislaturas locales. También participaron los académicos Claudio Lomnitz y Héctor Villarreal, quienes abordaron la desaparición forzada y el panorama económico, respectivamente.
Movimiento Ciudadano se declara listo para dar la batalla institucional, construir una alternativa política y disputar el sentido de la representación legislativa. La Gran Plenaria no fue sólo un acto de partido, sino una declaración de intenciones: legislar con causa, con estrategia y con memoria frente a un país que exige respuestas.

