La diputada Dolores Padierna, vicepresidenta de la Comisión Permanente, fue testigo directa del altercado entre el senador Alejandro Moreno Cárdenas y el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña. Aunque no fue agredida, intervino para evitar lo que calificó como “un golpe muy duro” contra su compañero. “Yo no fui agredida, pero vi que venía un golpe fuerte y quise evitarlo. Creo que se logró”, declaró.
La sesión extraordinaria fue convocada para condenar los hechos ocurridos en las últimas horas, que Padierna enmarca como un ataque institucional. “El senador Noroña no es cualquier senador, representa al Congreso de la Unión. Atacarlo a él es atacarnos a todos los integrantes del Poder Legislativo”, afirmó. La denuncia formal ya fue presentada ante el Ministerio Público, y será la Fiscalía General de la República quien determine responsabilidades.
Padierna subrayó que el pronunciamiento institucional debe rechazar todo tipo de violencia y exigir el cumplimiento de la normatividad parlamentaria: “Esta institución obliga al respeto, al debate de nivel, a los argumentos por encima de las descalificaciones”.
La legisladora también contextualizó el episodio como parte de una crispación sistemática que, según ella, se ha intensificado desde 2018. “El nivel de odio en los discursos del PRI y del PAN ha sido constante. No asimilan su derrota, no admiten la nueva voluntad popular, no quieren a esta nueva mayoría. Pero eso no lo deciden ellos, lo decide la Constitución y el pueblo de México”.
Sobre las acusaciones de misoginia y parcialidad en la conducción del Senado, Padierna defendió a Fernández Noroña como víctima de un golpeteo sistemático. Reconoció que sus respuestas pueden ser duras, pero las justificó como reacción ante el vacío institucional y la falta de respeto al recinto legislativo. “Si no respetan ni a sí mismos, ni esta Cámara, ni esta investidura, alguien tiene que decirles algo”.
Padierna cerró con una defensa del proyecto de nación que impulsa Morena, y con una crítica directa a la oposición: “Nosotros no podemos echarle gasolina al fuego. Somos gobierno, estamos obligados a la serenidad, a ser factor de estabilidad. Lo que estamos votando no les gusta porque estamos desarticulando el neoliberalismo que ellos establecieron en la Constitución. Y claro, deshacer su proyecto no les gusta”.

