Adán Augusto confirma que no habrá consulta pública; PAN, PRI y MC acusan intento de imponer un “traje a la medida” para debilitar derechos ciudadanos.

El coordinador de Morena en el Senado, Adán Augusto López Hernández, confirmó que la reforma a la Ley de Amparo será discutida sin Parlamento Abierto, desechando la solicitud de organizaciones civiles y legisladores de oposición. La iniciativa será analizada en comisiones y votada en el pleno entre finales de septiembre y principios de octubre.

“No podemos dejar que nos coman los tiempos. La iniciativa está perfectamente condensada, adaptada a los nuevos tiempos del sistema judicial”, declaró López Hernández, quien descartó cualquier proceso de consulta pública.

La decisión generó críticas inmediatas. Ricardo Anaya, coordinador del PAN, calificó la reforma como “regresiva y autoritaria” y exigió apertura legislativa. “Morena quiere que se discuta al vapor, que se apruebe lo más rápido posible para seguir concentrando poder y pasar por encima de los derechos ciudadanos”, afirmó.

Manuel Añorve, del PRI, acusó que la reforma busca imponerse sin cambios significativos, como ocurrió en el caso de telecomunicaciones. “La ley de amparo es un traje a la medida de un estado autoritario, como el de Venezuela, un traje a la medida de la 4T”, denunció.

Clemente Castañeda, de Movimiento Ciudadano, pidió abrir un proceso serio y amplio que incorpore voces ciudadanas. “Todavía estamos a tiempo de discutir con responsabilidad y pluralidad”, sostuvo.

La reforma a la Ley de Amparo, símbolo de defensa jurídica ante abusos del poder, se perfila como una de las más controvertidas del sexenio. El cierre del Parlamento Abierto se convierte en un gesto político que, para la oposición, confirma el avance de un modelo de concentración institucional.