Este sábado 20 de septiembre, Moscú se convierte en epicentro de una apuesta cultural y geopolítica con el relanzamiento del Concurso Intervisión, certamen musical que busca posicionarse como alternativa al modelo eurocentrista de Eurovisión. El evento, que se celebrará en el Live Arena de Novoivanovskoye, reunirá a representantes de América Latina, Oriente Medio, África, Asia y las repúblicas de la antigua Unión Soviética, con fuerte presencia de los países miembros del grupo BRICS.

La comentarista Yana Chúrikova dio la bienvenida a los 190 periodistas de 25 países que cubrirán el certamen, destacando la magnitud mediática del evento. “Como periodista, les doy una calurosa bienvenida”, expresó desde el centro de prensa, que ya opera a capacidad máxima.

Intervisión 2025 no es sólo un concurso musical. Es una declaración simbólica del Kremlin tras su exclusión de Eurovisión en 2022, cuando la Unión Europea de Radiodifusión suspendió indefinidamente la membresía de Rusia. En respuesta, el presidente Vladimir Putin ordenó por decreto el relanzamiento del festival, con el objetivo de “desarrollar la cooperación cultural y humanitaria internacional”.

El certamen promueve valores tradicionales, espirituales y familiares, según declaraciones oficiales, y rechaza lo que denomina “valores falsos ajenos a cualquier persona normal”. Esta narrativa ha sido interpretada como una crítica directa a la diversidad artística de Eurovisión, y como parte de una estrategia de soft power que busca consolidar una identidad cultural alternativa desde Moscú.

Con 23 países participantes y un jurado internacional, Intervisión 2025 se presenta como vitrina de talentos emergentes y como plataforma para reforzar vínculos entre naciones que comparten intereses políticos, económicos y culturales fuera del eje occidental. La música, en este contexto, no sólo entretiene: construye bloques.