El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se atribuyó parte del éxito electoral del oficialismo argentino y aseguró que su administración está logrando una influencia creciente en Sudamérica. “Estamos consiguiendo un control muy fuerte en Sudamérica en muchos sentidos, incluido el hecho de que no queremos sus drogas”, declaró desde el Air Force One, en una conversación con la prensa internacional durante su gira por Asia.
Trump felicitó al presidente argentino Javier Milei por lo que calificó como una “victoria inesperada” en las elecciones legislativas, donde La Libertad Avanza superó el 40% de los votos y consolidó su posición en el Congreso. “Le di un respaldo muy fuerte”, afirmó el mandatario estadounidense, destacando que su gobierno brindó apoyo político y financiero clave para el resultado electoral.
El respaldo de Washington incluyó un swap de divisas por 20 mil millones de dólares, negociado entre el Departamento del Tesoro de EE.UU. y el Banco Central de Argentina, con el objetivo de estabilizar el peso y evitar una crisis cambiaria en plena campaña electoral. Además, Trump anunció la posibilidad de comprar carne argentina para reducir los precios internos en Estados Unidos, una medida que ha generado rechazo entre ganaderos norteamericanos, pero que el presidente defendió como una forma de ayudar a “un país aliado que lucha por su vida”.
En sus declaraciones, Trump también hizo referencia a un giro político en la región. “Esos países sudamericanos están empezando a acercarse mucho a nosotros. Se están alejando del socialismo. Están empezando a dar un giro. Es bastante sorprendente”, afirmó, en lo que analistas interpretan como una estrategia de reposicionamiento geopolítico frente a la influencia de China y otros actores regionales.
El mandatario mencionó a miembros clave de su administración —Scott Bessent, Jamieson Greer y Marco Rubio— como responsables del fortalecimiento de los vínculos con América del Sur, y celebró que “Argentina justificó la confianza” que Estados Unidos depositó en Milei. “Nos estamos quedando con muchos países de América del Sur”, remató Trump, en una frase que ha sido interpretada como una declaración de poder regional.
Consultado sobre si continuará con el plan de comprar carne a Argentina o avanzar en el swap de divisas, Trump respondió con un escueto “veremos”, dejando abierta la puerta a nuevas medidas económicas bilaterales.
Las declaraciones del presidente estadounidense marcan un punto de inflexión en la relación entre Washington y Buenos Aires, y consolidan una alianza estratégica que podría redefinir el mapa político y económico de Sudamérica en los próximos años.
Fuente: agencias

