Un fuerte sismo de magnitud 6.1 estremeció el noroeste de Turquía la noche del domingo, con epicentro en el distrito de Sindirgi, provincia de Balikesir, y una profundidad de aproximadamente 11 kilómetros. El movimiento telúrico se sintió con fuerza en al menos diez regiones del país, incluida Estambul, generando alarma entre millones de ciudadanos y provocando el colapso de múltiples estructuras.
Las autoridades confirmaron que al menos una persona perdió la vida tras quedar sepultada en un edificio derrumbado, mientras que más de 50 personas resultaron heridas, algunas por lesiones directas y otras por crisis nerviosas. En Sindirgi, el alcalde Serkan Sak reportó el colapso de diez edificios, entre ellos una farmacia completamente destruida, y señaló que aún se intentaba rescatar a personas atrapadas entre los escombros. En el pueblo cercano de Golcuk, también se reportaron viviendas colapsadas y el desplome del minarete de una mezquita.
La Agencia de Gestión de Desastres y Emergencias de Turquía (AFAD) activó un operativo nacional de emergencia, desplegando más de 1,100 efectivos de búsqueda y rescate, junto con 50 equipos de evaluación de daños. Hasta el mediodía del lunes, se habían registrado más de 420 réplicas, 13 de ellas con magnitudes superiores a 4.0, lo que llevó a las autoridades a exhortar a la población a mantenerse alejada de estructuras dañadas.
El presidente Recep Tayyip Erdoğan expresó sus condolencias a los afectados y aseguró que todas las instituciones competentes están trabajando en coordinación para atender la emergencia. “Extiendo mis mejores deseos a nuestros ciudadanos afectados por el terremoto que ocurrió en el distrito de Sindirgi de Balikesir y que también se sintió en nuestras provincias circundantes”, declaró el mandatario.
En Estambul, la ciudad más poblada del país, el gobernador Davut Gul informó que no se han registrado daños graves, aunque se mantienen las inspecciones preventivas. En otras zonas, como Manisa y Eskişehir, también se reportaron daños estructurales, incluyendo el colapso de viviendas rurales y la formación de un sumidero en una zona agrícola.
El terremoto de Balikesir revive el recuerdo del devastador sismo de 1999 en la región de Mármara, que dejó más de 19,000 muertos. Aunque el impacto de este nuevo evento ha sido menor, la intensidad registrada —equivalente a IX en la escala de Mercalli— y la cantidad de réplicas han puesto en alerta a las autoridades y a la población.
La Fiscalía turca ha iniciado investigaciones sobre las construcciones colapsadas, y ya se ha detenido al propietario y al contratista de uno de los edificios donde se registró la víctima fatal, bajo sospecha de negligencia.

