Tradición, danza y cine nacional se fusionaron en una celebración profundamente emotiva durante la presentación de la 12ª temporada del espectáculo “Los muertos también bailan”, una puesta en escena que la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) ofreció como tributo al actor Ignacio López Tarso y a la emblemática película Macario, dirigida por Roberto Gavaldón.

El montaje, presentado en el Centro Cultural Universitario “Casa de las Diligencias”, formó parte del programa conmemorativo del Día de Muertos, que cada año impulsa la UAEMéx a través de la Secretaría de Identidad y Cultura, reafirmando su compromiso con la preservación de las expresiones artísticas y las tradiciones que definen al pueblo mexicano.

A la función acudieron la rectora Martha Patricia Zarza Delgado, la secretaria de Identidad y Cultura, Cynthia Ortega Salgado, la secretaria de Ciencia, Arianna Becerril García, y la directora general de Comunicación Social Universitaria, María Fernanda Valdés Figueroa, quienes coincidieron en destacar la relevancia del montaje como un espacio de encuentro entre el arte, la memoria y la identidad nacional.

El espectáculo estuvo a cargo del Ballet Folklórico Xiomara, bajo la dirección de Nancy Regules Nova, con la participación de integrantes del Taller de Danza Folklórica de “Casa de las Diligencias”. A través de una combinación de coreografías llenas de color, música tradicional y una narrativa simbólica, las y los bailarines dieron vida a “Los muertos también bailan: Macario, entre la vida y la muerte”, pieza inspirada en el célebre relato que inmortalizó el cine mexicano en 1960.

El público fue testigo de una experiencia sensorial que logró entrelazar la esencia del Día de Muertos con la estética del cine de la Época de Oro, creando un diálogo entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos. En el escenario, la danza se convirtió en un vehículo para expresar la eterna dualidad entre la vida y la muerte, con un lenguaje poético que evocó los valores de respeto, fe y humildad, pilares que sustentan esta festividad ancestral.

La ambientación escénica, las luces y los elementos teatrales contribuyeron a recrear atmósferas oníricas, mientras que la música —ejecutada con ritmos tradicionales de distintas regiones del país— subrayó el carácter colectivo y espiritual de la celebración. Cada movimiento de los intérpretes evocó el tránsito de las almas y el reencuentro con los seres queridos, elementos que simbolizan el corazón del Día de Muertos.

Además de rendir homenaje a López Tarso, una de las figuras más entrañables del cine mexicano, el espectáculo fue también un reconocimiento al poder del arte como herramienta para mantener viva la memoria cultural. En este sentido, “Los muertos también bailan” se consolidó como una expresión que combina el rigor escénico con la sensibilidad popular, acercando a nuevas generaciones al legado fílmico de Macario y al simbolismo que rodea esta obra maestra del realismo mágico mexicano.

Al concluir la función, la rectora Martha Patricia Zarza Delgado entregó un reconocimiento al Ballet Folklórico Xiomara, destacando su compromiso con la preservación y difusión de las tradiciones que dan identidad a México. “Este tipo de montajes no solo celebran nuestra herencia cultural, sino que también reflejan el espíritu universitario de diálogo entre las artes, la historia y la sociedad”, expresó.

Con este montaje, la UAEMéx reafirmó su papel como difusora del patrimonio inmaterial y promotora del arte escénico, fortaleciendo el vínculo entre la comunidad universitaria y la sociedad mexiquense en torno a una de las festividades más representativas del país. Así, entre flores de cempasúchil, velas y danzas que dialogan con la eternidad, la universidad volvió a recordarle al público que, en México, la muerte también celebra la vida… y los muertos, efectivamente, también bailan.