Grecia Quiroz asumió como máxima autoridad de Uruapan tras el asesinato de su esposo, el alcalde Carlos Manzo, ocurrido hace unos días en plena plaza pública. En su toma de protesta, prometió dar continuidad a la lucha contra el crimen organizado que mantiene bajo asedio a este municipio del occidente de México desde hace años. “No van a silenciarme”, afirmó ante el parlamento local, dejando claro que seguirá la política de mano dura que caracterizó a Manzo, quien en varias ocasiones denunció amenazas de muerte.
Manzo, de 40 años, fue atacado mientras asistía a un evento público con su familia. Era un crítico abierto del Gobierno federal y solicitó apoyo reiteradamente para enfrentar a los cárteles que operan en Michoacán, donde productores de aguacate y limón sufren extorsiones y violencia constante.
El homicidio desató protestas en la región. En Morelia, la capital estatal, manifestantes vandalizaron edificios gubernamentales. Las autoridades detuvieron a dos sospechosos y prometieron una investigación exhaustiva. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó un plan de seguridad para Michoacán, territorio históricamente golpeado por el crimen organizado.

