El senador Mario Vázquez lanzó un llamado urgente al Gobierno federal para que escuche a los municipios y atienda la crisis de inseguridad que se vive en todo el país. El legislador advirtió que ignorar a las autoridades locales equivale a condenar a México a más violencia, por lo que exigió restituir los fondos que anteriormente permitían equipar y capacitar a las policías municipales.
“La seguridad no se combate con abrazos. México necesita policías locales fuertes, con respaldo y recursos. Urge que el Gobierno escuche a quienes enfrentan todos los días la violencia en sus comunidades”, señaló Vázquez, en clara crítica a la estrategia federal que privilegia la centralización de decisiones en materia de seguridad.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, seis de cada diez personas en México se sienten inseguras en la ciudad donde viven, lo que refleja un incremento en la percepción de violencia y confirma la urgencia de reforzar la coordinación entre los tres niveles de gobierno. Para el senador, estas cifras son evidencia de que las autoridades locales enfrentan solas la inseguridad, sin recursos ni apoyo suficiente.
Vázquez cuestionó el modelo centralista que concentra las decisiones en la Ciudad de México y deja a las regiones a merced del crimen organizado. Reiteró que desde la oposición seguirán insistiendo en que se respete el federalismo y se devuelvan los recursos que antes fortalecían la seguridad municipal. “Los municipios son la fuerza productiva y el corazón del país. Si no se les escucha ni se les apoya, no habrá seguridad ni desarrollo posible. Vamos a seguir levantando la voz hasta que el Gobierno haga su trabajo. México merece seguridad real, no discursos”, concluyó.
Este posicionamiento se suma a las críticas que diversos actores políticos han hecho a la estrategia nacional de seguridad, señalando que la eliminación de fondos como el FORTASEG debilitó la capacidad operativa de las policías locales. Expertos coinciden en que la falta de recursos para equipamiento, capacitación y tecnología ha dejado a los municipios vulnerables frente al avance del crimen organizado, lo que incrementa la violencia en comunidades y zonas urbanas.

