El Gobierno de Chile anunció un operativo de seguridad sin precedentes para las elecciones presidenciales y parlamentarias que se celebrarán el próximo 16 de noviembre. Luis Cordero, ministro de Seguridad Pública, informó que el Poder Ejecutivo ordenó el despliegue de 23,700 funcionarios de Carabineros, la policía militarizada del país, con el objetivo de garantizar el orden y la protección en todo el territorio nacional durante la jornada electoral.

De acuerdo con el funcionario, 8,600 efectivos estarán asignados exclusivamente al resguardo perimetral de los 3,600 locales de votación que se instalarán en Chile. Su misión será asegurar el acceso seguro de los electores y prevenir cualquier incidente que pueda alterar el desarrollo de los comicios. El resto de los elementos cumplirá funciones estratégicas, como la escolta del material electoral, el traslado seguro de urnas y papeletas, así como patrullajes preventivos en zonas urbanas y rurales para disuadir actos de violencia o sabotaje.

Además del despliegue de Carabineros, la Policía de Investigaciones (PDI) tendrá un papel crucial en la protección de la infraestructura tecnológica. Sus agentes estarán encargados de resguardar la ciberseguridad de los sistemas informáticos que operarán durante el proceso electoral, incluyendo los del Servicio Electoral de Chile y otras instituciones vinculadas a la organización de los comicios. Esta medida busca evitar ataques cibernéticos, filtraciones de datos y cualquier intento de manipulación digital que ponga en riesgo la transparencia del proceso.

El operativo refleja la importancia que el gobierno chileno otorga a la estabilidad y legitimidad de las elecciones, en un contexto regional marcado por tensiones políticas y desafíos en materia de seguridad. Con este despliegue masivo, Chile busca garantizar que la ciudadanía ejerza su derecho al voto en condiciones de paz, orden y confianza.