Con una mezcla de desdén y justificación, los legisladores de Morena intentaron reducir la magnitud de la movilización del sábado, que según ellos “no fue nutrida”, aunque se tardó más de una hora en cruzar Reforma. El senador Adán Augusto López Hernández, desde la comodidad de su oficina, aseguró que la marcha fue pacífica, pero infiltrada por “lo más rancio del fascismo” y grupos con “objetivos específicos”, como si la inconformidad ciudadana necesitara patrocinadores para existir.

Mientras tanto, el diputado Ricardo Monreal, en tono conciliador, reconoció que hubo violencia, pero la atribuyó a provocadores con fines mediáticos. Eso sí, ambos coincidieron en que no hay polarización en el país, porque —según su lógica— millones respaldan a la presidenta y la Cuarta Transformación, aunque las pancartas gritaban inseguridad y hartazgo.

López Hernández presumió que el movimiento oficialista nació en las calles “sin romper un solo vidrio”, como si esa virtud borrara la inconformidad actual. Y para rematar, calificó la marcha como poco concurrida, pese a que los propios medios midieron una hora y diez minutos de contingentes avanzando.

Sobre las demandas, Monreal prometió escuchar “todas las voces”, incluso las que exigen revocación de mandato y seguridad, pero advirtió que la ruta debe ser institucional, porque la violencia “hay que erradicarla”. Mientras tanto, la Ley de Aguas sigue en trámite y la iniciativa sobre tarjetas de crédito podría votarse la próxima semana, como si los problemas del país se resolvieran con comisiones y dictámenes.

En cuanto al Bloque Negro, López Hernández se limitó a decir que “la mayoría rechaza la violencia” y que la Fiscalía investigará a los detenidos, como si eso fuera suficiente para frenar a un grupo que lleva años apareciendo en marchas. Al final, Monreal concedió que la seguridad sí fue una demanda central, pero insistió en que, fueran cien o cien mil, “hay que escucharlos”.

Escucharlos, sí. Minimizar su presencia, también. Porque para Morena, la marcha no fue nutrida… salvo por los infiltrados.