El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha encendido las alarmas: el embargo de cuentas bancarias ya no es una amenaza lejana, sino una realidad para quienes incumplan con sus obligaciones fiscales. La autoridad fiscal mexicana cuenta con facultades para ordenar la retención de fondos, bloquear transferencias electrónicas y congelar depósitos en instituciones reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). El mensaje es claro: quien no pague, enfrentará consecuencias severas.
En el contexto del décimo pago de pensión del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el SAT ha recordado a los adultos mayores que, si bien las pensiones están protegidas por ley, el incumplimiento fiscal puede derivar en medidas drásticas contra otras cuentas. El Código Fiscal de la Federación (CFF) establece que, si un contribuyente no garantiza el pago de un crédito fiscal dentro de los 30 días hábiles posteriores a la notificación, la autoridad puede iniciar el procedimiento administrativo de ejecución, comenzando por el embargo de cuentas bancarias.
Las cuentas susceptibles de retención incluyen cheques, nómina, inversiones y diversos instrumentos financieros. Sin embargo, el artículo 157 del CFF protege las pensiones: ningún tipo de pensión puede ser embargada, aun cuando existan adeudos fiscales. Tampoco pueden tocarse los depósitos en cuentas individuales de ahorro para el retiro, incluidas las aportaciones voluntarias y complementarias, siempre que no excedan el equivalente a 20 salarios mínimos actualizados, conforme a la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro.
Pero no todo es tranquilidad. Quienes no cumplan con los requisitos fiscales verán cómo la autoridad despliega todo su arsenal: desde el embargo de bienes y cuentas hasta la suspensión de sellos digitales indispensables para emitir facturas. Y en casos graves, el SAT puede iniciar procesos penales que podrían terminar en prisión. Además, las deudas fiscales no se congelan: crecen con multas e intereses, convirtiéndose en una bola de nieve que amenaza la estabilidad financiera del contribuyente.
El mensaje del SAT es contundente: la evasión fiscal no será tolerada. Aunque las pensiones están blindadas, cualquier otro recurso financiero está en riesgo si se incumplen las obligaciones tributarias. La advertencia está sobre la mesa: pagar o enfrentar las consecuencias.

