En entrevista desde el Senado de la República, la senadora priista Claudia Edith Anaya Mota lanzó un mensaje claro y sin concesiones: la política no puede convertirse en un espectáculo de groserías y desplantes. Con palabras firmes, la legisladora denunció la actitud sistemáticamente violenta del senador Gerardo Fernández Noroña, a quien acusó de mantener un comportamiento grosero y ofensivo, no solo hacia la prensa, sino también hacia sus colegas y sectores específicos.

“Lo que yo veo es que ni siquiera reconoce un error en su contexto. Nunca se equivoca, nunca acepta que puede estar equivocado, nunca está en la posición de hacer un acto de reflexión”, señaló Anaya, subrayando que la arrogancia del legislador se ha normalizado bajo el amparo de Morena. Para la senadora, esta conducta no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia que desprecia el diálogo democrático y erosiona la dignidad del Congreso.

La crítica no se detuvo ahí. Anaya cuestionó duramente la actitud de las morenistas que, lejos de condenar los excesos, los justifican y hasta los protegen. “Yo veo a las morenistas enamoradas de sus golpeadores, enamoradas de Noroña, enamoradas de Cuauhtémoc Blanco, de Félix Salgado Macedonio, de Gaby Montreal. Tienen un feminismo selectivo: atacan a quienes no son de su grupo, pero si son militantes, los defienden”, sentenció, dejando al descubierto el doble discurso que permea en la cúpula oficialista.

La senadora también vinculó esta permisividad con la indiferencia del gobierno ante las inconformidades sociales. Recordó que los reclamos de campesinos, transportistas y productores han sido minimizados, incluso cuando muchos de ellos son militantes de Morena. “Lejos de admitir que hay problemas en la implementación de sus políticas, los ignoran y descalifican. Creen que denostando el mensaje desaparece el problema, pero lo único que logran es agravar la crisis”, advirtió.

Anaya fue más allá al señalar que la falta de empatía y la soberbia gubernamental están generando afectaciones que trascienden lo local: bloqueos carreteros, caos en aeropuertos y problemas logísticos que impactan incluso en la relación comercial con Estados Unidos. “Todo en el país está interconectado. Si no atienden las causas, esto dejará de ser un problema de movilidad para convertirse en un problema de negocios internacionales”, alertó.

Con un tono filoso, la senadora cerró con un mensaje que retumba en el escenario político: “La política no puede convertirse en un espectáculo de patanerías. Si Morena sigue encubriendo a sus golpeadores y despreciando a la ciudadanía, el costo lo pagará la democracia”.