En medio de la tensión internacional y las crecientes especulaciones sobre un posible exilio, no existe evidencia ni confirmación oficial de que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, haya abandonado el país. Las verificaciones realizadas en medios internacionales y nacionales coinciden en que el mandatario permanece en territorio venezolano, ejerciendo control político y militar, aunque con apariciones públicas cada vez más limitadas.

Los rumores sobre su salida se han intensificado tras las advertencias de Estados Unidos, que ha endurecido su postura con amenazas de “uso de fuerza” y restricciones aéreas, presionando para que Maduro renuncie. Sin embargo, estas acciones no se han traducido en movimientos concretos que indiquen su salida física del país. Versiones periodísticas han señalado a Turquía como un posible destino en caso de exilio, dada la cercanía política entre Maduro y el presidente Recep Tayyip Erdogan, pero se trata únicamente de hipótesis sin sustento verificable.

Por el contrario, los mensajes recientes del mandatario apuntan a una narrativa de resistencia. Maduro ha reiterado públicamente que “Venezuela es invencible” y ha encabezado actos con carácter “antiimperialista” en Caracas, reforzando la idea de que no contempla abandonar el poder. Estas declaraciones se suman a la estrategia de movilización interna para mantener cohesión política frente a la presión internacional.

La situación actual refleja un escenario complejo: mientras la comunidad internacional incrementa las sanciones y las advertencias, el gobierno venezolano insiste en la defensa de su soberanía y en la continuidad del proyecto político. Las especulaciones sobre un eventual exilio responden más a análisis geopolíticos y escenarios hipotéticos que a hechos comprobados.

En conclusión, Nicolás Maduro no ha salido de Venezuela. Los rumores carecen de confirmación en fuentes confiables y contrastan con los mensajes oficiales y las acciones recientes del gobierno. El panorama sigue marcado por la confrontación diplomática, la crisis interna y la incertidumbre sobre el futuro político del país, pero hasta ahora, la permanencia del presidente en Caracas es un hecho.