El coordinador de los diputados del PRI, Rubén Moreira, lanzó un mensaje contundente en su cuenta de X: “Violencia y muerte en #Tula, #Hidalgo… mientras tanto @juliomenchaca_ persigue a los opositores”. La declaración surge tras una nueva jornada sangrienta en la región, que evidencia el deterioro de la seguridad pública y la falta de resultados en la estrategia estatal.
La madrugada de este sábado, un ataque armado en el bar La Resaka, ubicado en la colonia El Llano de Tula, dejó cuatro personas muertas y al menos seis heridas de gravedad. Testigos relataron que un grupo de hombres fuertemente armados irrumpió en el establecimiento y abrió fuego contra los asistentes. Pese a la movilización de fuerzas estatales y federales, los agresores lograron huir sin que se reportaran detenciones.
Este hecho no es aislado. Tula se ha convertido en uno de los focos rojos de violencia en Hidalgo, con más de 40 homicidios violentos en el último año, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. La región concentra casi el 19% de los asesinatos con arma de fuego en el estado, impulsados por la disputa entre bandas criminales por el control del robo de hidrocarburos y el narcomenudeo.
A la ola de homicidios se suman ataques contra servidores públicos, como el atentado contra un juez en septiembre y enfrentamientos que han dejado policías heridos. La banda “Los H”, dedicada al huachicol, extorsión y sicariato, opera en al menos 12 municipios y ha protagonizado sangrientos choques internos tras la captura de su líder, Hugo “El H”, en marzo. Aunque se han detenido más de 70 integrantes, la violencia persiste y se ha cobrado la vida de nueve miembros en ejecuciones recientes.
Frente a este panorama, el gobernador Julio Menchaca ha minimizado la crisis, calificándola como “alerta amarilla” y atribuyendo los hechos a pugnas entre delincuentes. Incluso ha rechazado alertas internacionales sobre inseguridad y presume que Hidalgo está entre los estados más seguros, pese a que julio fue el mes con mayor incidencia delictiva del año, con más de 5,200 carpetas de investigación por diversos delitos, incluidos homicidios y violencia familiar.
La crítica de Moreira se suma a la percepción ciudadana: cada nuevo asesinato aumenta el temor y la desconfianza hacia las instituciones, mientras la estrategia oficial parece insuficiente para contener la violencia que amenaza con extenderse a todo el Valle del Mezquital. Analistas advierten que, sin un cambio profundo en la política de seguridad, Tula seguirá siendo el epicentro de la criminalidad en Hidalgo.

