El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado el cierre completo del espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores, en un mensaje publicado en su red social Truth. “A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores está totalmente cerrado”, escribió el mandatario, sin ofrecer detalles sobre la implementación de la medida.
La advertencia llega tras semanas de creciente tensión entre Washington y Caracas, marcadas por el despliegue militar más grande de Estados Unidos en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989. Bajo la operación “Lanza del Sur”, el Pentágono ha movilizado el portaaviones USS Gerald R. Ford —el más grande del mundo—, submarinos nucleares, destructores, aeronaves F-35 y más de 10,000 efectivos en el Caribe y el Pacífico oriental. El objetivo declarado: combatir el narcotráfico y el tráfico de personas. Sin embargo, analistas y el gobierno venezolano sostienen que se trata de un pretexto para forzar un cambio de régimen y controlar los recursos petroleros del país.
La escalada militar ha incluido al menos 22 ataques contra embarcaciones en aguas del Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 muertos, según cifras difundidas por Washington, aunque sin pruebas concluyentes sobre vínculos con el narcotráfico. Paralelamente, la Administración Trump autorizó operaciones encubiertas de la CIA en territorio venezolano y designó al denominado Cartel de los Soles como organización terrorista, lo que amplía el marco legal para acciones militares directas.
El cierre aéreo ya ha tenido efectos inmediatos: aerolíneas como Iberia, TAP, Avianca, Latam, Turkish y GOL suspendieron vuelos hacia Venezuela tras advertencias de la Administración Federal de Aviación (FAA) sobre “riesgos crecientes” en la región. En respuesta, el gobierno de Nicolás Maduro revocó los permisos de operación de estas compañías y declaró “alerta máxima” a la Fuerza Aérea, asegurando que el país está preparado para enfrentar “cualquier agresión imperialista”.
Este movimiento se interpreta como un paso más hacia una posible intervención terrestre. Trump afirmó el jueves que “muy pronto” comenzarán operaciones para detener por tierra a narcotraficantes venezolanos, alimentando especulaciones sobre un conflicto abierto. Mientras tanto, Caracas denuncia que Estados Unidos reedita “viejas patrañas” para justificar una agresión militar, y organismos regionales como el Grupo de Puebla han alertado sobre el riesgo de una “nueva ola de intervenciones armadas” en América Latina.

