Con 97 votos a favor de los 127 emitidos por cédula, el Pleno del Senado de la República designó hoy a Ernestina Godoy Ramos como nueva titular de la Fiscalía General de la República (FGR), en reemplazo de quien hasta ahora ocupaba el cargo. La presidenta de la Cámara de Senadores, Laura Itzel Castillo Juárez, le tomó la protesta de ley tras la aprobación del nombramiento, en medio de una sesión que quedó marcada por una expectativa alta de “nuevo ciclo” en la justicia federal.
De los 127 votos emitidos por cédula, 97 fueron a favor de Godoy Ramos; además, se contabilizaron 11 votos nulos y 19 en contra, provenientes de la terna propuesta por el Ejecutivo Federal. Con ello, el Senado selló una decisión que, para muchos, representa una apuesta por una conducción distinta de la FGR, en tiempos de desafíos profundos para la procuración de justicia en México.
En su nombramiento, la senadora Laura Itzel Castillo Juárez le entregó su constancia y le deseó “el mayor de los éxitos en su importante encargo”. Con ello, quedó formalizado el nuevo liderazgo de la FGR, cuya titular estará en el cargo por un periodo de nueve años conforme al apartado A del artículo 102 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Durante la sesión, los distintos grupos parlamentarios expresaron sus visiones sobre lo que debe representar esta nueva etapa para la FGR.
— Para el senador Ignacio Mier Velazco (Morena), el país atraviesa por “desafíos profundos”: un crimen organizado que evoluciona, corrupción de cuello blanco y violencia estructural contra las mujeres. Frente a eso, afirmó, la Fiscalía debe ser la institución que sostenga el equilibrio entre la ley, la sociedad y el poder. Por eso se requiere una persona con una trayectoria sólida en el servicio público, capacitada para iniciar “un nuevo ciclo de la piedra angular del sistema de justicia en México”.
— Desde la perspectiva de la oposición, el senador Raymundo Bolaños Azocar (Acción Nacional) advirtió que el país “no puede darse el lujo de tener una FGR de cuates”. Subrayó que se necesita una institución que dé resultados, con mano firme pero sin sesgos, que sea transparente y que rinda cuentas. Enfatizó que “en la procuración de justicia no cabe la lealtad, la protección de nadie, la obediencia al Ejecutivo ni a la clase política”; la única política válida, dijo, debe ser que la ley se aplique para todos, sin excepciones.
— El senador Manuel Velasco Coello, del Partido Verde, señaló que la experiencia, carácter y compromiso de Godoy Ramos pueden ser de gran ayuda para construir la paz anhelada por millones de mexicanos. A su juicio, la seguridad es una prioridad que trasciende diferencias ideológicas o partidistas, lo que hace indispensable dotar a las instituciones encargadas del tema de todas las herramientas necesarias para cumplir su misión.
— Para la senadora Carolina Viggiano Austria (PRI), el nombramiento de una nueva titular no basta: se requiere también un cambio estructural, presupuestal y real dentro de la FGR. Señaló que la nueva fiscal deberá enfrentar y consignar lo que podría ser “el mayor caso de corrupción a nivel nacional”: el contrabando de combustible, problema que ha costado miles de millones de pesos al país y que la ciudadanía reclama sea combatido con firmeza.
— Desde la izquierda, la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre (PT) sostuvo que México requiere una FGR cercana al pueblo, con firmeza ante el delito, pero también con un rostro humano. Criticó que muchos ministerios públicos generan desconfianza y miedo —una percepción que, dijo, urge superar. “Hoy comenzamos una etapa que demanda valentía, visión de Estado y compromiso con la justicia social”, agregó.
— Finalmente, el senador Clemente Castañeda Hoeflich (Movimiento Ciudadano) agradeció que Godoy Ramos haya aceptado algunas propuestas de su bancada —como llevar a cabo una reingeniería institucional y priorizar un enfoque científico en la prevención de delitos— con miras a fortalecer una institución que, destacó, tiene una deuda histórica con la procuración de justicia en México.
Las expectativas son enormes. Las voces del Senado han señalado —y con razón— que no basta un cambio de titular: la FGR necesita una reforma de fondo, desde su estructura hasta su presupuesto, pasando por mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y enfoque en derechos humanos. Temas como el contrabando de combustible, redes de corrupción de cuello blanco, violencia de género, crimen organizado, impunidad histórica —todos ellos citados por los legisladores— formarán parte inevitable de la agenda. La ciudadanía y la comunidad internacional estarán atentas.
La nueva titular deberá, además, anclar su liderazgo en credibilidad, independencia y resultados. Ante críticas de sesgo o de proximidad al poder ejecutivo o político, su mandato podría definirse más por lo que logre hacer —o dejar de hacer— que por su hoja de servicios. Si cumple las promesas de transformar la FGR en una institución más efectiva, transparente y justa, podrá marcar un hito en la historia reciente del sistema de procuración de justicia en México.

