Doblar una hoja de papel puede parecer un acto sencillo, casi infantil. Sin embargo, en el corazón de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), esa acción adquiere una dimensión profunda, académica y altamente creativa. Desde hace 24 años, la académica María del Rocío Rojas Monroy ha hecho de la papiroflexia una poderosa herramienta de enseñanza y exploración científica a través del Taller de Gráficas, Poliedros y Papiroflexia, un espacio donde las matemáticas y el arte se encuentran para dar forma a estructuras sorprendentes.

Para Rojas Monroy, la papiroflexia no es únicamente una actividad recreativa, sino una disciplina capaz de integrar conocimientos de geometría, lógica, teoría de gráficas y pensamiento espacial. Su interés por esta práctica surgió a partir de un ejercicio académico en el que descubrió la estrecha relación entre los módulos de papel y los principios que rigen la Teoría de Gráficas, área en la que se ha especializado. A partir de este hallazgo, comenzó a desarrollar figuras cada vez más complejas, inspiradas en poliedros regulares, coloraciones matemáticas y estructuras geométricas avanzadas, convirtiendo el papel en un lenguaje visual de conceptos científicos sofisticados.

“La papiroflexia desarrolla habilidades que suelen subestimarse, como la motricidad fina, la paciencia, la precisión y la concentración. La clave está en disfrutar la actividad y practicar constantemente. El aprendizaje llega al repetir pasos, identificar errores y perfeccionar la técnica”, explicó la académica, quien a lo largo de casi un cuarto de siglo ha formado a decenas de estudiantes en esta disciplina.

El taller se ha consolidado como un espacio interdisciplinario en el que participan estudiantes y docentes de distintas carreras, entre ellas matemáticas, física, ingeniería y química, quienes acuden para realizar su servicio social o prácticas profesionales. Debido a su formación científica, la mayoría logra comprender con rapidez la lógica detrás de cada figura, lo que permite una mayor profundidad en el trabajo y una interpretación más completa de los conceptos implícitos en cada pieza.

No obstante, la papiroflexia ha trascendido los muros universitarios. En actividades abiertas al público, como la Noche de las Estrellas, organizada por el Gobierno del Estado de México, o en distintos festivales matemáticos y de divulgación científica, este taller se ha convertido en un punto de encuentro para niñas, niños y jóvenes, quienes descubren en el papel doblado una puerta de entrada al fascinante mundo de las matemáticas. La curiosidad, el asombro y la convivencia son constantes en estos espacios, donde la ciencia se vuelve accesible, lúdica y cercana.

Con el objetivo de visibilizar el trabajo realizado durante más de dos décadas, la Facultad de Ciencias, ubicada en el Campus “El Cerrillo”, presenta la exposición “Entre líneas y fractales: Una mirada a la ciencia a través del papel”, integrada por 21 obras que muestran la evolución y diversidad técnica del Taller de Gráficas, Poliedros y Papiroflexia. Cada pieza es testimonio de horas de trabajo minucioso, análisis geométrico y creatividad colectiva.

Entre las obras más destacadas se encuentra “La Esponja de Menger”, una figura monumental que representa uno de los objetos más complejos de la geometría fractal. Ensamblada a partir de múltiples módulos de papel, esta estructura ilustra cómo un concepto abstracto puede transformarse en un objeto tangible mediante la repetición de patrones y la precisión en el armado. Junto a esta pieza, la muestra incluye figuras creadas durante los últimos 20 años, seleccionadas por su variedad de formas, colores y técnicas, que abarcan desde poliedros clásicos hasta construcciones contemporáneas de gran complejidad.

Finalmente, María del Rocío Rojas Monroy extendió una invitación a toda la comunidad universitaria para acercarse a esta disciplina, ya sea participando en los talleres que periódicamente se imparten en la biblioteca, o acudiendo al salón de papiroflexia de la Facultad de Ciencias, donde estudiantes de servicio social ofrecen asesoría a personas de todos los niveles, desde principiantes hasta avanzados.

“La mejor manera de apreciar la papiroflexia es practicarla. Doblar papel no solo despierta la creatividad y fortalece el pensamiento lógico, sino que también aleja a los jóvenes de las pantallas y los conecta con una actividad que estimula la mente y las manos”, concluyó la académica, convencida de que en cada pliegue se esconde una oportunidad para aprender, crear y descubrir.