Un terremoto de magnitud 7.6 sacudió la noche del lunes la costa norte de Japón, específicamente frente a la prefectura de Aomori, a las 23:15 hora local (14:15 GMT), con un epicentro ubicado a unos 50 kilómetros de profundidad. El movimiento telúrico alcanzó el nivel 6 superior en la escala sísmica japonesa en la ciudad de Hachinohe, y se sintió en gran parte del país, incluida Tokio, donde se registró nivel 2.

La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) activó de inmediato una alerta de tsunami con olas previstas de hasta tres metros para las costas de Aomori, Iwate y la punta sur de Hokkaido, mientras que para Miyagi y Fukushima se emitió una alerta menor de hasta un metro. Miles de personas fueron evacuadas de las zonas costeras; se estima que más de 23,000 residentes se trasladaron a refugios habilitados por las autoridades.

Hasta el momento, se reportan al menos ocho personas heridas, seis en la prefectura de Aomori y dos en Hokkaido, algunas durante las labores de evacuación. Además, se registraron dos incendios y alrededor de 2,700 hogares sin electricidad en Aomori. Imágenes difundidas por la cadena NHK muestran vidrios rotos en calles y daños menores en estructuras. Las autoridades advierten sobre posibles réplicas, tras confirmarse varias sacudidas adicionales, incluida una de magnitud 5.6.

En cuanto al riesgo nuclear, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que no se detectaron anomalías en la central nuclear Fukushima Daiichi ni en otras plantas del norte del país. Como medida preventiva, se suspendió temporalmente el vertido de agua tratada mediante el sistema ALPS (Sistema Avanzado de Procesamiento de Líquidos), que se realiza desde 2023 para reducir el almacenamiento de agua contaminada. El OIEA confirmó que la suspensión se aplicó inmediatamente después del sismo, siguiendo protocolos de seguridad.

La alerta de tsunami fue levantada en la madrugada del martes, tras registrarse olas de hasta 70 centímetros en puertos de Aomori e Iwate, muy por debajo de lo previsto inicialmente. Sin embargo, las autoridades mantienen la recomendación de permanecer en zonas seguras ante el riesgo de réplicas y posibles nuevos movimientos sísmicos.

Japón, ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, experimenta alrededor de 1,500 sismos al año, aunque la mayoría son leves. Este evento recuerda la vulnerabilidad del archipiélago ante fenómenos naturales y la importancia de los protocolos de prevención que, en esta ocasión, evitaron una tragedia mayor.