La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) abrió un nuevo capítulo en la preservación de su historia reciente con la inauguración de la muestra fotográfica “Iconoclasia. Trazos de la resistencia universitaria”, instalada en el Corredor Cultural Universitario. Este espacio, ubicado entre las calles Circuito Tollocan, Jesús Carranza y Mariano Matamoros, se convierte desde ahora en un punto de encuentro para reflexionar sobre la fuerza, las demandas y la voz del movimiento estudiantil de 2025, así como de los procesos históricos que han impulsado transformaciones profundas en la institución.

La exposición, integrada por 60 imágenes seleccionadas de un archivo de más de mil 600 fotografías capturadas en distintos espacios universitarios intervenidos durante el movimiento, fue presentada en representación de la rectora Martha Patricia Zarza Delgado por la secretaria de Identidad y Cultura, Cynthia Ortega Salgado. Desde su concepción, señaló, la muestra constituye una dinámica viva, abierta y en constante construcción, pues su propósito no es clausurar un proceso, sino mantenerlo activo, en diálogo permanente con la comunidad estudiantil.

Ortega Salgado explicó que “Iconoclasia” surge de los compromisos establecidos entre la Secretaría de Identidad y Cultura y diversas organizaciones estudiantiles, con el fin de impulsar iniciativas que reconozcan sus demandas y otorguen visibilidad a sus expresiones. Entre dichas acciones se encuentra la creación de una galería virtual, gratuita y abierta al público, que reunirá tanto las imágenes exhibidas como el material visual aportado por alumnas y alumnos. Además, se desarrollará una sala representativa del movimiento dentro del Edificio de Rectoría, concebida como un espacio museográfico donde converjan memoria, reflexión y participación universitaria.

Durante su intervención, la secretaria destacó que las fotografías que conforman esta exposición funcionan como la “voz visual” del estudiantado: un acto de consciencia y de afirmación que refleja su búsqueda por cambios profundos y por poner límites a aquello que consideran inaceptable. En este sentido, el movimiento estudiantil —dijo— no sólo reclama necesidades justas y legítimas, sino que actúa como una fuerza social capaz de reafirmar el sentido de pertenencia y de demostrar el valor necesario para defender un futuro equitativo y justo dentro de la universidad.

Ortega Salgado enfatizó también que la apropiación de la muestra por parte de las y los estudiantes representa una oportunidad invaluable para fortalecer el diálogo y la cercanía entre la administración central y la comunidad universitaria. Esta interacción, aseguró, es reflejo de una gestión dispuesta a ser verdadera, cercana e incluyente, que reconoce en el intercambio constante la clave para transformar de manera positiva la vida institucional.

Asimismo, subrayó que las imágenes reunidas en “Iconoclasia” documentan un fragmento esencial de la historia reciente de la UAEMéx. No constituyen un simple registro visual, sino un testimonio vivo de las exigencias por construir entornos honestos, pacíficos e íntegros para el sector que forma el corazón de la institución: las y los estudiantes. Afirmó que esta memoria visual expresa la libertad, la fuerza y los valores de un movimiento que ha marcado un antes y un después en la vida universitaria. “Las imágenes son ceniza y fuego: hablan de rabia, destrucción, memoria viva y dolor, pero también de un movimiento digno, honrado e inquebrantable en su búsqueda de justicia universitaria”, reflexionó.

Finalmente, hizo un llamado a toda la comunidad auriverde para contribuir al fortalecimiento de esta memoria colectiva mediante el envío de material visual que enriquezca el archivo histórico del movimiento. Quienes deseen participar podrán hacerlo a través del correo institucional sidentidadyc@uaemex.mx, con la intención de continuar ampliando un acervo que ya forma parte fundamental del patrimonio universitario.

Con “Iconoclasia”, la UAEMéx no sólo preserva la memoria del movimiento estudiantil de 2025, sino que reconoce la potencia transformadora de su comunidad. La exposición invita a mirar de frente el presente, a comprender el pasado reciente y a pensar en el futuro de una universidad que sigue construyéndose desde la diversidad, la crítica y la participación activa de su estudiantado.