La forma en que se diseñan y gestionan los espacios habitacionales incide de manera directa en la calidad de vida de las personas. Bajo esta premisa, la docente e investigadora del Centro Universitario Zumpango de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Yissel Hernández Romero, desarrolló un proyecto de investigación enfocado en el análisis de los conjuntos urbanos y su impacto en la vida cotidiana de quienes los habitan, con especial atención en el vínculo entre diseño, cuidados e integración social.

El proyecto se realizó en el marco de la convocatoria “Mujeres Científicas” del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (COMECyT), una iniciativa que impulsa la participación y liderazgo de las mujeres en la generación de conocimiento. Desde esta plataforma, la académica explicó que los conjuntos urbanos son desarrollos habitacionales de gran escala que, en teoría, están planeados para integrar no solo viviendas, sino también espacios destinados al desarrollo integral de sus habitantes, como áreas verdes, parques, escuelas, centros de salud y equipamiento deportivo.

Sin embargo, la investigación reveló que esta concepción ideal dista mucho de la realidad cotidiana. Con el acompañamiento de la académica Yasmín Hernández Romero, el proyecto combinó un trabajo teórico —centrado en el análisis de los marcos normativos y legales que regulan estos desarrollos— con un trabajo de campo que incluyó visitas directas a distintos conjuntos urbanos. Durante estas recorridos se evaluó la ubicación y accesibilidad de los equipamientos, además de realizar entrevistas a personas residentes para conocer de primera mano su experiencia diaria.

Hernández Romero, también egresada de la Licenciatura en Diseño Industrial del Centro Universitario UAEM Zumpango, señaló que el diagnóstico permitió identificar amplias áreas de oportunidad en el diseño urbano, arquitectónico e industrial. En muchos de los casos analizados, los conjuntos no cumplen cabalmente con las normativas vigentes ni con las recomendaciones técnicas necesarias para garantizar espacios funcionales, seguros y dignos.

Una de las problemáticas más recurrentes detectadas es la falta de mantenimiento de las áreas comunes. Aunque los conjuntos cuentan con infraestructura básica, el deterioro progresivo de parques, canchas, andadores y mobiliario urbano limita su uso, desincentiva la convivencia y afecta la percepción de seguridad entre las y los habitantes. Esta situación, advirtió la investigadora, termina por convertir espacios diseñados para el encuentro en zonas abandonadas o subutilizadas.

A ello se suma que muchos desarrollos no cumplen con los requisitos mínimos para cubrir actividades esenciales. La ausencia o insuficiencia de servicios laborales, médicos y educativos dentro o cerca del conjunto obliga a las familias a trasladarse largas distancias para satisfacer sus necesidades básicas. Esto se traduce en mayores gastos económicos y, especialmente, en una sobrecarga de las tareas de cuidado, que recaen de manera desproporcionada en las mujeres y complejizan la vida cotidiana.

Desde una perspectiva social, Hernández Romero destacó que, a diferencia de colonias o comunidades tradicionales, los conjuntos urbanos suelen estar habitados por personas que no se conocen previamente. Esta falta de vínculos iniciales dificulta la convivencia, la organización vecinal y la construcción de redes de apoyo, elementos clave para el bienestar colectivo y la resiliencia comunitaria.

Ante este panorama, la investigadora subrayó la urgencia de impulsar políticas públicas de vivienda que vayan más allá de la edificación masiva de casas. Propuso que estas políticas incorporen criterios de integración social, mantenimiento permanente, accesibilidad universal y cercanía a servicios básicos, con el objetivo de garantizar la funcionalidad de los espacios y priorizar el bienestar integral y la dignidad de quienes los habitan.

Como resultado de este trabajo, Yissel Hernández Romero participó en un capítulo del libro Género, feminismos y espacialidades, publicado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), antes CONAHCyT. Esta publicación permitirá difundir los hallazgos de la investigación, dialogar con otras y otros especialistas y acercar estas reflexiones a quienes inciden en la creación y modificación de políticas públicas en materia de vivienda y desarrollo urbano.

Finalmente, la académica enfatizó que el diseño no es un elemento neutral, sino un mediador fundamental entre las personas y los espacios que habitan. Un diseño adecuado, concluyó, tiene un impacto directo en la calidad de vida, la salud emocional y la posibilidad de construir comunidades más justas, seguras y solidarias.